Una vez más, la Corte Suprema negó el pedido republicano para bloquear la extensión del recuento de los votos por correo en Pensilvania

Foto: AP

Sin embargo, el máximo tribunal dejó la puerta abierta para reconsiderar el tema luego de los comicios. De la decisión no participó Amy Coney Barrett, la flamante magistrada.

La Corte Suprema de Justicia desestimó una vez más el pedido del Partido Republicano de Pensilvania para impedir la extensión de la contabilización de los votos por correo en el estado, que puede realizarse hasta tres días después de las elecciones del 3 de noviembre.

Esta solicitud ya había sido presentada unos días atrás por parte de la oposición estatal, y había cosechado un rechazo por parte del máximo tribunal; en realidad, la votación había salido empatada 4-4, lo que conllevó a que se respete la decisión del tribunal inferior, la Corte Suprema de Pensilvania, que había rechazado la presentación de los republicanos.

Tras este rechazo, el Partido Republicano de Pensilvania solicitó una revisión rápida a pocos días de los comicios, que tenía por objetivo ganar tiempo para aguardar la asunción de Amy Coney Barrett como nueva jueza de la corte, algo que finalmente ocurrió este lunes por la noche.

Sin embargo, la flamante magistrada no formó parte de esta decisión “debido a la necesidad de una pronta resolución” y porque “no ha tenido tiempo de revisar completamente las presentaciones de las partes”, según indicó la portavoz de la corte, Kathy Arberg.

De todas formas, hasta los cuatro jueces conservadores que habían votado a favor de la requisitoria republicana denegaron la presentación. El juez Samuel Alito, uno de ellos, firmó un escrito en representación de sus tres compañeros en el cual dijo que llegaba “a regañadientes a la conclusión de que simplemente no hay tiempo suficiente en esta fecha tardía para decidir la cuestión antes de las elecciones”

Pese a este rechazo, a los republicanos aún les queda un as importante bajo la manga, ya que la respuesta de la corte dejó abierta la posibilidad de reconsiderar la cuestión luego de los comicios.

En este caso, si los cinco jueces conservadores -ya con Barrett en plenas funciones- decidieran rever la determinación, los votos que se contabilicen entre el 3 y el 6 de noviembre podrían ser dejados de lado en el recuento oficial.

Como es de imaginar, esto se convertiría en un verdadero escándalo en el caso de que Pensilvania tenga una votación ajustada, algo que se prevé que ocurrirá. 

Sin embargo, es pronto para imaginar que los sufragios que se contabilicen en esos tres días extras puedan torcer la balanza de la elección, aunque la posibilidad está latente y tanto republicanos como demócratas esperan con ansias los resultados de los comicios para tomar cartas en el asunto en el terreno jurídico.

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