Una mujer de Nueva York murió luego de ser mordida por un tiburón en la costa de Maine

Foto: Troy Bennett / BDN

La víctima tenía 63 años y fue atacada por un gran tiburón blanco, según indicaron los testigos que intentaron salvarle la vida. Es la primera vez en 200 años que ocurre un ataque de tiburones en esa región.

Una mujer de Nueva York murió este lunes luego de ser atacada por un tiburón mientras nadaba en proximidades a la isla de Bailey, perteneciente al estado de Maine.

La víctima se llamaba Julie Dimperio Holowach, tenía 63 años y residía en la ciudad de Nueva York, según informaron las autoridades, que agregaron que la mujer se encontraba nadando con un traje de neopreno, lo que podría haber confundido al animal, ya que es muy extraño que estos ataques ocurran.

De hecho, se trata del primer ataque de tiburones en esa región del estado en más de 200 años. En todo Maine, la última vez que ocurrió algo similar fue hace una década, frente a la costa de Eastport.

“Es altamente inusual, pero la rareza de este evento no significa que no pueda volver a suceder”, advirtió el comisionado de Recursos Marinos de Maine, Patrick Keliher, quien informó que el animal que atacó a Holowach era “un gran tiburón blanco”, debido a un fragmento de diente que se encontró en las proximidades y al relato de los testigos.

Pese a que reiteró que se trata de un evento ocasional y muy poco frecuente, Keliher instó “a los nadadores de la región, y particularmente a los cercanos a la isla de Bailey, a que estén atentos a su entorno y eviten bancos de peces o focas, que atraen a los tiburones”.

Tras ser atacada, la mujer llegó a ser rescatada por una pareja a bordo de un kayak, que se aproximó a ella y la llevó a la costa hasta que llegue la ambulancia. Pese a que falleció a los pocos minutos, varias personas destacaron “la valentía” de estos kayakistas.

“Que fueran capaces de navegar en kayak hacia la ubicación de Holowach y lleven su cuerpo a la orilla fue milagroso. Les agradecemos muchísimo”, sostuvo la Patrulla de la Marina en un comunicado.

Además, quien les alquiló el bote, Jeff Cooper -que es copropietario de un sitio de instrucción, alquiler y venta de kayaks- destacó que “fueron lo suficientemente valientes para saltar y ayudar a la víctima”.

“Mientras uno remaba, el otro la sostenía y la ayudaba a llegar a la orilla”, contó Cathy Piffath, la otra copropietaria.

Pese a su heroísmo, los improvisados rescatistas pidieron que su nombre no trascienda y se mantuvieron en un perfil bajo. Lo mismo ocurrió con los familiares de la víctima, que solicitaron no dialogar con la prensa y emitieron un breve comunicado en el cual lamentaron “la pérdida de un cónyuge, madre, hija, abuela, hermana, prima y amiga para muchos”.

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