Un condado de Pensilvania impulsa la recusación de Barrett en el fallo sobre las prórrogas en el recuento de votos por correo

The White House - Flickr

Con Amy Coney Barrett a la cabeza, los republicanos se oponen a extender la fecha límite del 3 de noviembre, argumentando que los votantes tienen muchas oportunidades de emitir sus votos antes del cierre de las urnas y que las reglas no deberían cambiarse tan cerca de las elecciones. 

El condado de Luzerne, Pensilvania, está pidiendo a la flamante jueza de la Corte Suprema, Amy Coney Barrett, que decline sus funciones en un controvertido caso en el que se evalúa si conceder o no una prórroga para el recuento de boletas por correo después del 3 de noviembre.

La Junta de Elecciones local presentó la moción el martes, mencionando que la retórica de Trump en torno a la designación de la magistrada y su rápida confirmación a tan solo una semana de los comicios son preocupantes, ya que podrían afectar el resultado del nuevo jefe de Estado.

“La nominación y confirmación de un juez de la Corte Suprema tan cerca de esta fecha no tiene precedentes”, decía la propuesta, y agregó que “lo que es aún más preocupante es el lenguaje que el presidente ha utilizado al considerar este nombramiento, vinculándola directamente con la temporada electoral en cuestión, con implicaciones para su propia reelección”.

Barrett fue confirmada el lunes por el Senado en una votación virtual de 52-48. Se espera que comience a desenvolverse en su cargo el martes después de tomar el segundo de los dos juramentos que exige la ley federal. Cabe recordar que ningún juez asumió el cargo tan cerca de las elecciones presidenciales.

El Servicio Postal de los EE. UU. y otros estados instaron a los votantes a enviar sus formularios por correo antes del martes 27 de octubre, exactamente a siete días de los sufragios, para dar tiempo suficiente para el recuento. De lo contrario, los funcionarios informaron que la mejor opción es depositar las boletas en un buzón para asegurarse de que sean computadas. 

A principios de septiembre, Trump anticipó que los problemas electorales “terminarán en la Corte Suprema” y dijo que quería llenar cualquier vacante de antemano, a pesar del rechazo de los demócratas que pidieron que el escaño que ocupaba Ruth Bader Ginsberg permanezca abierto hasta después del 3 de noviembre.

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