Twitter sufrió uno de los hackeos más grande de su historia: Obama, Biden, Elon Musk y Bill Gates son algunos de los afectados

Foto: Diario As

La red social del pajarito recibió un nuevo golpe a su seguridad. Esta vez, los hackers recaudaron miles de dólares atacando las cuentas de grandes personalidades.

Se necesitan dos cuestiones para comprender lo que sucedió en Twitter durante la noche del miércoles. Por un lado, entender que hay un mercado inmenso de dinero virtual, en el que inversores de todo el mundo buscan obtener ganancias apostando miles de dólares en la compra de “criptomonedas”. Por otro, que el uso de las redes en manos de los “piratas de la informática” puede ir mucho más allá de un simple posteo.

Esta vez los hackers golpearon a personas realmente poderosas. Empresarios y políticos que acumulan millones de seguidores en sus perfiles y son distinguidos con una insignia azul que, mientras en las redes sociales se los identifica como “cuentas verificadas”, en el lenguaje de los estafadores se les asigna otro nombre: peces gordos. 

El engaño resultó muy tentador para los usuarios. De repente, y por solo algunos minutos, personalidades como Joe Biden, Elon Musk y Bill Gates lanzaron un mensaje con la promesa de repartir importantes cantidades de dinero entre sus seguidores. La gente enloqueció con algo que, para algunos, puede resultar absurdo. 

Uno de los tuits prometía que el dinero que se depositara volvería por duplicado a los usuarios de una manera que, si lo contextualizamos en el perfil, por ejemplo, de Barack Obama, la oferta cobra mucho más sentido: “Si envías mil dólares, nosotros te enviaremos de regreso 2 mil”, escribieron desde la cuenta del expresidente.

Es ahí donde retomamos el concepto de “criptomonedas”, en este caso de una en especial, la más conocida: el Bitcoin. A través de esta moneda virtual los hackers registraron más de 350 transferencias y se estima que obtuvieron ganancias que rondan los 120 mil dólares. Transacciones que, una vez realizadas, ya no tienen marcha atrás. 

Apenas minutos después, desde Twitter prohibieron temporalmente las publicaciones de las cuentas implicadas en el hackeo, a la vez que imposibilitaron un cambio de contraseña en estos perfiles. Lo extraño es que algunas de estas personalidades tenían un sistema de seguridad de doble verificación, algo que, según parece, no fue suficiente. 

La noche del miércoles resultó una cachetada para una de las redes sociales más utilizadas del planeta. Pero, además, llegó para hacernos ver una realidad mucho más difícil que la que tendrá Twitter para recuperar la confianza de sus seguidores; se trata de algo elemental que el mundo necesitaba recibir: un simple regalo. O, al menos, en tiempos de tanta incertidumbre, poder confiar en la posibilidad de aferrarse a una ilusión, por más falsa que parezca.

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