Trump prohíbe cursos sobre racismo y discriminación sexual en el Ejército

Foto: Gage Skidmore - Flickr

La medida anula todos los “conceptos que causen división” y rechaza las afirmaciones de que Estados Unidos es “fundamentalmente racista o sexista”.

Donald Trump emitió una orden ejecutiva con la que prohibió al ejército, a los contratistas que dan servicio al gobierno y a los beneficiarios de subvenciones federales, recibir capacitaciones sobre diversidad racial y sexual.

La decisión indica que los integrantes de la fuerza armada no deben enfrentar ninguna pena por negarse a apoyar estos ideales, ya que “a los estadounidenses se les debe enseñar a estar orgullosos de su país”, escribió Trump en su cuenta de Twitter.

Desde el ámbito académico, respondió Psyche Williams-Forson, presidenta del departamento de Estudios Americanos de la Universidad de Maryland, quien aseguró que la orden tiene como objetivo conformar a un segmento electoral del líder republicano, a poco tiempo de desarrollarse las elecciones y que “es una manera de tranquilizar a las mentes de las personas que no quieren afrontar el horror de sus antepasados”.

La medida llega en medio de la polémica de los últimos meses sobre el racismo en EEUU tras las muertes de varios ciudadanos afroamericanos a manos de la policía, incluida la de George Floyd, que murió el 25 de mayo en Minneapolis, y la de Daniel Prude, quien también fue asesinado bajo una modalidad similar.

A raíz del conflicto racial que vive Estados Unidos, la actual senadora y compañera de fórmula de Joe Biden, Kamala Harris, había acusado a Trump de vivir en una “realidad diferente” debido a su negación continua de la violencia racista en el país, tras otros ataques como el que sufrió Jacob Blake cuando recibió 7 disparos por parte de la policía.

El senador republicano Tom Cotton desató la polémica el pasado julio cuando atacó el Proyecto 1619, que busca hacer de la esclavitud un punto central de la historia estadounidense. Trump advirtió que las instituciones que enseñan esta narrativa “alternativa” de la historia estadounidense podrían quedarse sin fondos federales.

La retórica del presidente y los políticos conservadores es prácticamente idéntica: están molestos por este tipo de iniciativas ya que consideran que se trata de una reescritura de la historia estadounidense, y han criticado el derribo de figuras históricas del país por parte de los manifestantes.

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