Trump firmó una serie de decretos para intentar reducir el costo de la insulina y otros medicamentos

Foto: EPA

Tras el fracaso del proyecto de ley que se debatió en el Congreso, el presidente intentará bajar el precio de los fármacos con su sola firma. Sin embargo, los opositores afirman que la medida no tendrá efectos inmediatos por las distintas trabas burocráticas a las que se enfrentaría.

El presidente Donald Trump firmó una serie de decretos para intentar reducir el precio de varios medicamentos importantes, entre los que se encuentra la insulina, vital para los pacientes que padecen diabetes.

Fueron cuatro órdenes ejecutivas las que dictaminó el mandatario, aunque solo tres fueron promulgadas, debido a que la cuarta -que intima a que las farmacéuticas ofrezcan el precio más bajo disponible entre “países industrialmente avanzados”- se hará efectiva recién el 24 de agosto.

“La cuarta orden la vamos a retener hasta esa fecha, con la esperanza de que a las farmacéuticas se les ocurra algo que reduzca sustancialmente el precio de los medicamentos”, adelantó Trump.

En tanto, los otros tres decretos establecen distintas normativas tendientes a bajar el alto costo de los medicamentos, una inquietud que tienen 9 de cada 10 estadounidenses según una encuesta reciente publicada por Gallup-West Health.

Entre estas disposiciones firmadas por Trump, se incluye la posibilidad de que los estados puedan adoptar planes masivos de importación medicamentos e incluso “reimportar” algunos, como la insulina, en el caso de que el precio sea más conveniente en el exterior.

Además, se posibilita que muchos pacientes puedan acceder directamente a descuentos cuando necesitan comprar un fármaco, especialmente si se trata de personas de bajos ingresos. En relación a ésto último, Trump afirmó que posibilitará “reducciones de precios masivas”, y que de esa manera está “desarmando un sistema que tiene muchas décadas en funcionamiento”.

Pese a todos estos anuncios, los demócratas criticaron la disposición presidencial por dos motivos principales. El primero es que una iniciativa similar había sido aprobada el año pasado en la Cámara de Representantes, pero no se trató aún en el Senado, de mayoría republicana, porque el oficialismo nunca tuvo intenciones de hacerlo.

En segundo lugar, los opositores afirman que la gran mayoría de las medidas no entrará en vigor en el corto plazo, por lo que los pacientes no verán resultados inmediatamente.

Esto se debe a que las disposiciones presidenciales deben ser refrendadas por los distintos organismos gubernamentales e inclusive por los propios gobiernos estatales, que son quienes deberán decidir una probable importación o “reimportación”, como afirma el propio texto del decreto firmado por Trump.

Además, es posible que las órdenes ejecutivas se vean impedidas de salir a la luz porque podrían enfrentar demandas judiciales del “lobby” farmacéutico. De hecho, el líder de este grupo, Stephen Ubl, criticó al jefe de Estado por sus medidas y afirmó que se contradice a sí mismo.

“Con estos decretos, el presidente ha decidido seguir una política radical y peligrosa para establecer precios en base a lo que se paga en países que él mismo ha calificado como socialistas”, cuestionó.

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