Tras el éxito en las pruebas, la vacuna de Pfizer se enfrenta a un desafío de logística y distribución

Foto: Reuters

Millones de dosis deberán distribuirse a 94 grados Fahrenheit bajo cero en todo el territorio nacional. Los estados reclaman más ayuda del gobierno federal para poder afrontar los costos.

Este lunes, la vacuna que está desarrollando la farmacéutica Pfizer junto con el laboratorio alemán BioNTech realizó un anuncio que sacudió al mundo: en las primeras pruebas, la misma garantizó una inmunidad del 90%, un número superior al esperado en los mejores pronósticos.

Si bien solo se trató de un comunicado de prensa y no se brindaron pruebas científicas que lo respalden, la noticia fue suficiente para que los mercados se disparen y crezca el optimismo en la población de que la pandemia pueda dejar de golpear con fuerza en el país (este martes, por ejemplo, se registró un récord de contagios).

Sin embargo, a medida que las negociaciones para obtener una autorización de emergencia avanzan -lo que permitiría comenzar a vacunar antes de fin de año- también crecen las presiones para conocer cómo se llevará a cabo una experiencia inédita de distribución, almacenamiento y logística en todo el territorio.

Es que nunca antes en la historia del mundo se necesitaron cientos de millones de dosis para distribuir en un período tan corto de tiempo. Para colmo, la vacuna de Pfizer cuenta con la particularidad de que debe conservarse a 94 grados Fahrenheit bajo cero, lo que aumenta las dificultades y los costos en un país plagado de zonas rurales extensas y de difícil acceso.

Por eso, los gobiernos estatales han comenzado a advertir que precisan mayor ayuda de parte de la administración federal. 

Aunque el presidente Donald Trump ha inyectado una gran cantidad de dinero para financiar varios proyectos de vacunas, existe temor en los estados porque el mandatario suele tener predilección por ayudar a sus aliados políticos y dejar para el último a sus rivales, como la ciudad y el estado de Nueva York.

Al mismo tiempo, aunque el presidente electo Joe Biden anunció que invertirá 25 mil millones de dólares en la fabricación y la distribución de las vacunas, pero los gobiernos locales advierten que esa ayuda podría llegar demasiado tarde, ya que el demócrata debería asumir el 20 de enero, cuando ya una campaña masiva de distribución tendría que estar programada.

Además, algunos gobiernos, como el caso de Idaho, advierten que no se trata tan solo de fondos, sino también de personal humano para colaborar en la campaña de vacunación.

Según Sarah Leeds, gerenta del programa de inmunización del estado, bajo el actual sistema de fondos, sería necesario que el personal de salud trabaje hasta 14 horas diarias para poder llevar a cabo el sistema de vacunación.

En Pensilvania, la vocera del Departamento de Salud, Maggi Mumma, coincidió y sostuvo que “será virtualmente imposible implementar un sistema de vacunación generalizada” con los montos actuales que ha recibido el estado.

“Hasta ahora hemos recibido 6,2 millones de dólares para la planificación de las vacunas. Eso no es suficiente”, advirtió.

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