St. Luke’s University Health Network promueve un programa de infusión monoclonal que salva vidas de pacientes con COVID-19

Foto: St. Luke’s University Health Network

La terapia con anticuerpos monoclonales que administra St. Luke’s ha contribuido para que los hospitales en Lehigh Valley no colapsen en medio del aumento de infecciones. A la vez, permite que pacientes de alto riesgo se recuperen desde sus hogares.

St. Luke’s University Health Network anunció que trató a su paciente número 1.000 por COVID-19 con una terapia de anticuerpos monoclonales (MAB) que bloquea la unión del virus y su entrada en las células humanas, un tratamiento que ha permitido salvar cientos de vidas.

De acuerdo con la red de salud, esta terapia cuenta con la aprobación de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA). La eficacia de la infusión previene la necesidad de hospitalización en pacientes de mayor riesgo, incluyendo a personas mayores de 65 años cuando la infección se identifica temprano y no requiere asistencia con oxígeno.

“La terapia reduce las hospitalizaciones en un 50% y las visitas a la sala de emergencias en un 40%, lo que resulta en una reducción significativa de la carga, en donde el COVID-19 suele agotar plazas en el sistema sanitario”, detalló St. Luke’s sobre una investigación que adelantan acerca de la efectividad de los anticuerpos monoclonales.

En noviembre, el establecimiento se convirtió en el primer proveedor de atención médica en Pensilvania en ofrecer terapia MAB en un entorno ambulatorio. Actualmente, hay tres clínicas de este tipo ubicadas en Easton Campus, Warren Campus y Miners Campus.

“Este programa de infusión monoclonal se ha vuelto increíblemente exitoso en la atención ambulatoria de pacientes con COVID-19”, manifestó este miércoles el especialista en enfermedades infecciosas Peter Ender.

Según detalla, St. Luke’s es líder en el tratamiento de anticuerpos monoclonales en el este de Pensilvania y destaca que en comparación con los hospitales de todo el país han facilitado el  acceso de “esta importante arma en la lucha contra el COVID-19 para las comunidades”.

Un testimonio de Rebecca Tyson, una mujer que fue diagnosticada con COVID-19 a principios de enero, revela que padeció los síntomas leves de la enfermedad y su médico la refirió al St. Luke’s Hospital-Easton Campus para recibir la terapia con anticuerpos monoclonales.

Según la paciente, recibió la infusión en una hora y estuvo en observación otra hora más para luego marcharse a su casa sin efectos secundarios.

“Regresé al trabajo en una semana. Sé que esta infusión está destinada a detener la progresión de sus síntomas, pero tuve la suerte de experimentar la resolución de la mayoría de mis síntomas de COVID-19”, declaró Tyson.

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