Se cumplen 10 años de la explosión de gas que generó cinco muertes en Allentown

Foto: lehighvalleylive

El 9 de febrero de 2011, cinco personas (entre ellas, una adolescente latina de 16 años y su hijo de 4 meses) fallecieron luego de que la fuga de gas destruyera ocho casas en fila en la intersección de las calles 13 y West Allen.

El 9 de febrero de 2011 es una de esas fechas típicas en las cuales muchas personas se acuerdan de qué estaban realizando al momento de enterarse de una noticia.

Este martes se cumplen 10 años de esa fecha, que fue cuando se generó la terrible explosión de gas en la intersección de las calles 13 y West Allen de Allentown, que dejó un saldo de cinco víctimas fatales y ocho viviendas destruidas, lo que demuestra que los muertos podrían haber sido muchísimos más.

Entre los fallecidos se encontraba Katherine Cruz, una adolescente latina de 16 años que había sido mamá hace cuatro meses. Su pequeño bebé, Matthew Manuel Vega, también murió, además de su abuela de 69 años, Ofelia Ben.

En la casa del lado, también perecieron William Hall, de 79 años, y su esposa, Beatrice, de 74.

A 10 años de esa fecha trágica, sus familiares siguen recordando con pesar el momento y aún no se ponen de acuerdo en qué hacer con el sitio, que antes tenía ocho viviendas y ahora solo contiene las cinco tumbas de los fallecidos.

En general, existe consenso en construir un memorial que recuerde a las víctimas, pero entre los familiares de las dos viviendas en las cuales hubo víctimas fatales y el propietario de los otros seis lotes no se ponen de acuerdo sobre qué debería edificarse. Las opciones van desde una iglesia hasta un parque conmemorativo, y no ha habido grandes avances al respecto durante los últimos años.

De hecho, varios de los involucrados son reticentes a hablar con la prensa, debido al dolor que genera el recuerdo y a las incógnitas sobre el futuro. Algunos vecinos, sin embargo, se muestran todavía “traumatizados”, como manifestó Elsa Reyes en diálogo con The Morning Call.

“Ves el lote vacío, solo con las cruces que marcan a las personas fallecidas, y todos los días recuerdas: hay gente que murió allí”, explica la mujer, que conocía a varias de las víctimas.

Otras personas que accedieron a recordar el momento fueron algunos de los bomberos involucrados, que tuvieron una tarea sumamente riesgosa por el temor de que la explosión de gas se expanda a otras viviendas contiguas.

“Mientras trabajábamos, sentíamos el estruendo de pequeñas explosiones de gas a nuestros pies. Había algunas llamas azules en la calle que no provenían del fuego en las viviendas, sino de las grietas que se generaron en las tuberías llenas de gas”, rememoró Jeremy Warmkessel, uno de los bomberos que participó en esa triste noche.

“Uno como bombero tiene muchas noches malas, que en el momento son tristes pero luego el paso del tiempo genera que, lamentablemente, olvides. Pero sin lugar a dudas esa noche no fue una de ese estilo. No es una noche que vaya a olvidar en toda mi vida”, expresó.

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