Rusia enviará a México 32 millones de dosis de la vacuna contra el COVID-19

Foto: elcronista.com

En un comunicado de prensa, el fondo soberano ruso y la compañía farmacéutica Landsteiner Scientific informaron que la nación latina será beneficiaria del antídoto, se espera que la vacuna se empiece a distribuir en noviembre.

Rusia y México firmaron un acuerdo para garantizar el suministro de 32 millones de dosis del antídoto Sputnik V contra el Coronavirus. Comenzarían a ser distribuidas en noviembre, una vez que las reguladoras gubernamentales mexicanas aprueben las entregas.

Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo Ruso de Inversión Directa, se refirió al convenio establecido por ambos países y ratificó que lanzarán un “lote grande” de la vacuna a México, lo que “ayudará al 25% de la población mexicana a recibirla de manera segura y efectiva”.

El 11 de agosto, el gobierno ruso había registrado oficialmente la primera vacuna contra el Coronavirus, la cual se administraría a grupos de riesgo, es decir, personas de la tercera edad o con enfermedades como diabetes, hipertensión u obesidad.

A pesar de que esta novedad despertó revuelo en aquel momento en la comunidad internacional, el gobierno mexicano no descartó adquirir el fármaco. A través del Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, se informó que Rusia enviaría a México dos mil dosis de vacunas Sputnik V para aplicarlas en fase III de prueba.

Este paso se concretó la semana pasada, cuando la Secretaría de Relaciones Exteriores de Rusia compartió los resultados de las fases experimentales uno y dos y anunció que, de autorizarse la eventual fase tres, México podría colaborar con la aplicación de la vacuna a entre 500 y mil voluntarios. Además se explicó que se trata de dos dosis: tras aplicar la primera, se dejan pasar 21 días para introducir, de manera intramuscular, la segunda.

Ahora bien, el flamante acuerdo se produce justo cuando la farmacéutica AstraZeneca informara sobre la pausa en las pruebas en el desarrollo de la vacuna en la que colaboran los gobiernos mexicano y argentino, además de la Universidad de Oxford y la fundación Carlos Slim, luego de detectarse en un paciente el desarrollo de enfermedad “potencialmente inexplicable”.

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