Recuerdos del 11-S: “Se veía un desastre, como si se hubiera acabado el mundo”

Foto: @aginsbrook - Unsplash

A 20 años de los ataques, testimonios de quienes vivieron de cerca la jornada del 9/11. 

“Ese día había llevado a mi niño al colegio. Cuando regresé, prendí la televisión, vi las noticias y sentí la necesidad de estar ahí ayudando”, son las palabras con las cuales Rubiela Arias comenzó a recordar lo que vivió ese día.

De origen colombiano, se encontraba viviendo hacía tiempo en Nueva York, y rememoró con detalle algunos hechos de aquella jornada: “La primera imágen me dio mucha tristeza y dolor en el corazón, porque se veía un desastre como si se hubiera acabado el mundo”.

Arias formó parte de los grupos que intentaron asistir a las víctimas apenas ocurrió el ataque. Asegura haber estado allí trabajando entre 10 y 12 horas por día, junto con un gran grupo de latinos.

En esos momentos, existía entre los ciudadanos una sensación de desconcierto y de que los ataques podrían no haberse extinguido: “Había miedo de que pasara de vuelta. De hecho, entró alguien al área restringida y se subió al edificio federal donde yo estuve trabajando, y nos tocó salir corriendo porque pensaron que iba a poner otra bomba”. 

La importancia de la salud mental

El Dr. Jaime Cárcamo es un psicólogo clínico salvadoreño que ha trabajado con cerca de 300 personas con afecciones derivadas del 11-S. Incluso hoy continúa asistiendo a un grupo de 30 pacientes.

“20 años después, todavía seguimos viendo a algunas personas que sufren de algún trastorno psiquiátrico, como el trastorno de estrés post traumático crónico, depresiones mayores, problemas de ansiedad”, aseguró el doctor.

Consultado por la principal secuela psicológica del 9/11, Cárcamo afirmó que el trastorno de estrés post traumático “genera síntomas como pesadillas; flashbacks (pensamientos recurrentes de la experiencia); situaciones de evasión, hipervigilancia y paranoia: básicamente, que muchos miedos interfieren en sus cosas diarias”.

Se trata de secuelas que no son perceptibles a simple vista, y que su cuantificación resulta más compleja que la de los daños materiales.

El agradecimiento de Rubiela

Las situaciones diagnosticadas por Cárcamo permiten entender y dimensionar lo que vivieron las personas que estuvieron cerca de los hechos aquel día.

“Tengo problemas de estrés post traumático porque cuando oigo la sirena de la policía o de los bomberos me pongo en alerta, me agarra ansiedad. Tengo problemas respiratorios, problemas con la piel, me afectó mucho todo el cuerpo”, comentó Arias.

Su caso es el de muchísimas personas que continúan con secuelas a raíz de lo que ocurrió. 

Sin embargo, se han mantenido en pie para sobrellevar la situación y vivir con esa experiencia a cuestas el resto de sus días.

“Mi reflexión es que a pesar de que han pasado 20 años y nos hemos enfermado,  estamos acá, y me siento tranquila de haber ayudado a este país cuando lo necesitaba” señaló Rubiela.

Por último, quiso finalizar su relato con el siguiente mensaje, que permite dilucidar la importancia de la salud mental: “Que haya pasado tanto tiempo me parece increíble. Yo cada año pensaba que me iba a morir, pero la atención médica que hemos tenido ha sido excelente”.

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