Quién es Kamala Harris, la candidata a vicepresidenta de Joe Biden

Foto: Tw Joe Biden

Hija de padre jamaiquino y madre india, es una figura en ascenso en el Partido Demócrata y una ferviente opositora de Donald Trump. Con pasos por el Poder Legislativo y Judicial, podría transformarse en la primera mujer de color en ocupar el segundo puesto del Poder Ejecutivo. 

Hacía tiempo ya que Kamala Harris era la favorita para acompañar a Joe Biden en la fórmula presidencial del Partido Demócrata. Pese a que en un inicio se habló con más fuerza de Elizabeth Warren y sobre el final crecieron las chances de Susan Rice y Karen Bass, Harris consiguió mantenerse firme y finalmente Biden se decantó por ella, en la opción más lógica para la mayoría de los analistas.

Nacida el 20 de octubre de 1964 en Oakland, la californiana tiene varios puntos a favor que la llevaron a ser escogida por Biden, que la calificó como “una luchadora intrépida” y “una de las mejores servidoras públicas del país” cuando realizó el anuncio este martes.

Justamente, pocas personas ostentan el extenso currículum de Harris en todas las áreas del Estado, ya que registra pasos por el Poder Judicial, el Legislativo y ahora se postula para el segundo puesto del Ejecutivo. En caso de ser elegida, se transformaría en la primera mujer afroamericana y de descendencia asiática en ocupar ese cargo.

Estos orígenes de la actual senadora provienen de su padre jamaiquino y su madre india, que se conocieron durante una protesta por los derechos civiles en el campus de la universidad en la cual estudiaban. Harris siempre destacó ese espíritu luchador de sus progenitores; especialmente el de su madre, quien la instó a introducirse en el mundillo político.

Tras recibirse con múltiples distinciones como abogada, el primer paso importante de su carrera fue como fiscal de Distrito de San Francisco, un cargo que asumió en 2003, con solo 39 años. Desde allí, buscó instalarse como una referente “progresista”, como le gusta llamarse a sí misma. 

Un ejemplo de ello fue el polémico caso del crimen del policía Isaac Espinoza: ante el amplio reclamo de pedir la pena de muerte para su asesino -incluida la fuerte presión de la Asociación de Oficiales de la Policía de San Francisco- Harris se mantuvo firme y se opuso a la pena capital, por lo que el criminal recibió la prisión perpetua.

Tras siete años en ese puesto, en 2011 se transformó en la primera mujer en asumir como Fiscal General de California. Desde allí, forjó una buena relación de amistad con Beau Biden -el hijo del actual candidato a presidente- quien desempeñaba el mismo cargo que Harris, pero en Delaware.

Juntos, ambos fueron grandes referentes en la negociación con los bancos tras la profunda crisis hipotecaria que sufrió el país a fines de la década pasada. “Era un amigo y colega increíble. Había momentos en que Beau y yo hablábamos todos los días, a veces varias veces al día”, recordó la californiana tras la muerte de su colega.

Esa relación de amistad también fue destacada por el propio ex vicepresidente, quien destacó este martes que “cuando Kamala era fiscal general, trabajó de cerca con Beau”, y allí pudo observar “cómo se enfrentaban a los grandes bancos, levantaban a los trabajadores y protegían a las mujeres y los niños del abuso”.

Sin embargo, el cargo de Fiscal General también generó que reciba constantes críticas de parte de sus detractores, que la acusan de no haber hecho todo lo posible por reformar un sistema penal que genera encarcelaciones masivas con los negros y los latinos.

En 2016, Harris decidió dar el salto al Poder Legislativo y postularse para el Senado, donde, una vez más, fue pionera en su puesto, ya que se transformó en la primera mujer de orígenes asiáticos y la segunda afroamericana en llegar a la Cámara alta.

Desde allí, construyó un perfil muy combativo para con el presidente Donald Trump y sus allegados, ya que recibió múltiples elogios de los demócratas por sus constantes interrogatorios a varios funcionarios del actual jefe de Estado. También se opuso al mandatario en el caso DACA y apoyó a los “dreamers”, que recibieron un fuerte espaldarazo de la Corte Suprema hace casi dos meses.

Ese estilo confrontativo fue el que buscó resaltar en su posterior candidatura presidencial, que comenzó en 2019 y se caracterizó por la promesa de avanzar en un eventual proceso contra Trump. En ese momento, el presidente encaraba la posibilidad de un juicio político, el cual posteriormente se frustró debido a la mayoría republicana en el Senado.

En los debates de esa carrera presidencial, también sostuvo algunos cruces públicos con Biden, a quien acusó de tener contradicciones sobre la segregación racial en los orígenes de la carrera política del ex vicepresidente, en la década del ‘70.

Pese a que ese enfrentamiento con Biden la hizo mejorar bastante en las encuestas, finalmente a inicios de este año se retiró de la carrera presidencial y en marzo anunció su apoyo a su actual compañero de fórmula, que la eligió tras una larga incertidumbre que se estiró prácticamente hasta el límite, ya que la próxima semana ambos aceptarán formalmente su candidatura en la Convención Demócrata.

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