Qué puede cambiar en Nueva York tras el triunfo de Biden: más fondos y nuevas obras, entre lo previsto

Foto: AP

El gobernador Andrew Cuomo y el alcalde Bill de Blasio aguardan que con un demócrata en el cargo el estado y la ciudad se puedan ver beneficiados, luego de la mala relación que mantuvieron con Donald Trump.

La victoria de Joe Biden sobre Donald Trump no ha dejado mucho tiempo para proyecciones y análisis a futuro; en general, las evaluaciones se centran más en la rabiosa actualidad, ya que el presidente no ha reconocido el triunfo de su rival y todo hace prever que la transición hasta el 20 de enero será muy dificultosa.

Sin embargo, en el caso de que el triunfo de Biden no sufra inconvenientes judiciales, hay muchas regiones del país que esperan verse beneficiadas con el nuevo mandatario. Una de ellas es Nueva York, una zona históricamente demócrata.

Durante los cuatro años de su mandato, Trump mantuvo una auténtica guerra dialéctica con Andrew Cuomo, el gobernador del estado, y (en menor medida) con el alcalde Bill de Blasio.

En el último tramo de su gestión, el presidente calificó a Cuomo como “uno de los peores gobernadores del país” y dijo que “el gobernador y el alcalde de Nueva York destruyen la ciudad”, debido a las fuertes restricciones que habían impuesto para disminuir los efectos de la pandemia del Coronavirus.

Del otro lado de la vereda, Cuomo no se quedó atrás y dijo que el jefe de Estado precisaría “de un ejército para caminar por las calles de Nueva York” y lo tildó de “maníaco”, “matón” e “inepto”.

Tras la victoria de Biden, los mandatarios de Nueva York tienen la esperanza de que esta situación mejore notoriamente. De hecho, Cuomo es “amigo personal” de Biden, según indicó el propio gobernador en diálogo con la prensa, lo que podría favorecer un buen vínculo gubernamental entre la Casa Blanca y el estado.

Con esta situación, tanto el gobernador como el alcalde tienen la expectativa de mejorar la situación de sus distritos mediante la ayuda del Gobierno Federal y ponen el foco en dos cuestiones fundamentales para cualquier gestión: dinero y obras públicas.

Lo primero vendría por el demorado paquete de estímulo federal, que espera su aprobación en el Congreso y significaría una distribución de hasta 3,5 billones de dólares para todos los estados, entre los cuales se encontrará, claro está, Nueva York, que sufre un déficit presupuestario de miles de millones de dólares.

La expectativa por las obras, en tanto, apunta claramente al nuevo túnel ferroviario en el río Hudson, que permitiría mejorar la circulación entre Nueva York y Nueva Jersey, debido a que el túnel actual tiene un siglo de antigüedad y se encuentra gravemente dañado.

Sobre esta cuestión existe una posibilidad concreta, ya que Biden lo anunció entre sus prioridades de infraestructura como parte de su intención de “reducir a la mitad el tiempo de viaje de Washington D.C. a Nueva York”.

Además, se espera que Biden favorezca a los más de tres millones de inmigrantes que viven en la principal metrópoli del país, que sufrieron constantes amenazas de deportación por parte de Trump.

Por el contrario, el presidente electo ha afirmado que detendrá la mayoría de esas deportaciones durante los primeros 100 días de su mandato, lo que ilusiona a los latinos, asiáticos y el resto de las minorías que habitan en Nueva York.

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