¿Qué importancia han tenido las vacunas a lo largo de la historia?

Foto: National Cancer Institute on Unsplash

Se trata de la principal herramienta que tenemos para combatir numerosas enfermedades. Repasamos a continuación algunos hitos sobre el origen y desarrollo mundial de las vacunas.

La variante Delta del Coronavirus ha alertado a las autoridades del país, debido al incremento de casos y hospitalizaciones que generó en los últimos días.

Es por eso que ciudades como Nueva York han buscado medidas para que los trabajadores de la salud se vacunen contra el COVID-19, ya que un alto porcentaje aún no se inmunizó contra el virus.

¿Por qué los gobiernos insisten con las vacunas? Simplemente, porque se trata de la principal herramienta que tenemos para combatir el avance de diferentes infecciones que han afectado al ser humano.

Lo dice la ciencia, lo dice la historia

Greta Keenan es especialista en Ciencia y Sociedad. Tiempo atrás, cuando la pandemia estaba comenzando a ser una realidad, escribió una nota para el Foro Económico Mundial en la que rescataba los principales aportes de las vacunas a través de la historia. 

En este sentido, Keenan afirmaba que se trata de “la innovación que más vidas salvó en la historia de la medicina”, ya que han permitido “erradicar la viruela, reducir drásticamente las tasas de mortalidad infantil y han prevenido discapacidades de por vida”.

En su repaso histórico, la especialista indicó que los primeros esfuerzos conocidos de vacunación se dieron en China, con la intención de detener a la viruela, que tenía una tasa de mortalidad del 30 %. Esto ocurrió en el siglo 15.

En Europa, uno de los pioneros fue Edward Jenner, quien durante el siglo XVIII realizó inyecciones con el virus de viruela de las vacas para inmunizar a las personas. Sus experimentos fueron exitosos y es gracias a ese procedimiento que hoy se conoce a esta herramienta como “vacuna”.

Según relata  Keenan, otro de los principales hitos fue el desarrollo de la vacuna contra la rabia, a cargo del biólogo francés Louis Pasteur. 

Fue tal su influencia que “llevó a la expansión del término vacuna para incluir una larga lista de tratamientos que contienen virus vivos, debilitados o muertos, generalmente administrados en forma de inyección, para producir inmunidad contra una enfermedad infecciosa”.

Una serie de victorias

Tras esos orígenes de experimentos innovadores y en algunos casos peligrosos, las vacunas se fueron desarrollando hasta alcanzar avances importantes para la humanidad y erradicar enfermedades que tenían altos niveles de mortalidad.

En la primera mitad del siglo XX, Keenan asegura que las vacunas redujeron drásticamente el impacto de “la tos ferina (1914), la difteria (1926), el tétanos (1938), la influenza (1945) y las paperas (1948)”. 

Algunas de ellas coincidieron con los avances tecnológicos: “Gracias a las nuevas técnicas de fabricación, la producción de vacunas podría ampliarse a finales de la década de 1940, poniendo en marcha los esfuerzos mundiales de vacunación y erradicación de enfermedades”.

Otros ejemplos del éxito de las vacunas son las que se desarrollaron contra “la poliomielitis (1955), el sarampión (1963), la rubéola (1969) y otros virus que se agregaron a la lista durante las décadas siguientes”

Incluso se logró anunciar en 1980 que el mundo se encontraba “libre de viruela” tras siglos en los que afectó a la salud humana.

Si bien muchas enfermedades se continúan desarrollando, es claro que gran parte de la vida que conocemos hoy se debe a los avances en la vacunación mundial.

La esperanza que hoy es realidad

En su artículo, Keenan concluía lo siguiente:

  • “Hemos recorrido un largo camino desde los arriesgados y horripilantes esfuerzos de inoculación temprana hace cinco siglos”. 
  • “La innovación científica, las campañas de salud global generalizadas y las nuevas asociaciones público-privadas son literalmente salvavidas”.
  • “Encontrar una vacuna para proteger al mundo contra el nuevo Coronavirus es un desafío enorme, pero si hay algo que podemos aprender de la historia es que hay motivos para la esperanza”.

A través del trabajo de cientos de miles de científicos en todo el mundo, hoy las vacunas contra el COVID-19 se están aplicando en muchísimos puntos del globo.

Si bien la pandemia continuará presente en nuestras vidas, gracias al trabajo de la ciencia, lo que hace un año era esperanza, se ha convertido en realidad.
Entonces, ¡Vacúnate! La solución está al alcance de nuestras manos, o mejor dicho, de nuestros hombros.

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