Pepe Ávila, delantero de Allentown United: “Lo mío ha sido siempre ir al frente”

Foto: Wave Brady Creative Media

El atacante mexicano brindó una entrevista exclusiva a Latino News Network. Sus inicios en el fútbol, la pandemia, los momentos difíciles y el sacrificio constante para cumplir su sueño son los condimentos de una historia imperdible.

Por: Julián Virga

El 16 de diciembre de 1999, en Tequila, una pequeña localidad del estado mexicano de Jalisco, nacería alguien destinado a ser tan “picante” como la bebida que le da identidad al lugar: José “Pepe” Ávila.

Hoy Pepe tiene 21 años, y se dedica a inflar las redes en los torneos de fútbol de la UPSL (culminó su participación con 10 goles en 10 partidos) y la NISA Independient Cup.

Sin embargo, este presente virtuoso tiene su origen en una extensa trayectoria en clubes, que inició cuando Pepe era apenas un niño: “Empecé jugando a los 6 años. Mi papá tuvo que venir a trabajar a los Estados Unidos y yo quedé un poco triste. Andaba por la casa y no quería hacer muchas cosas”.

Hasta que se cruzó con quien sería una de sus más leales compañeras: “De repente me encontré una pelota y empecé a jugar”.

El jugador siempre quiere jugar”

“Jugué en clubes de barrio y luego a los 11 años empecé a entrenar todos los días en Guadalajara, en las inferiores del club Morumbí”, comenta José. Y ese fue el momento preciso en el que descubrió su vocación: “Ahí me di cuenta que tenía las condiciones, si trabajaba y me dedicaba, para poder cumplir el sueño de ser jugador profesional”.

Morumbí era una filial de Jaguares de Chiapas. Allí, Ávila estuvo compitiendo en diferentes torneos de la Federación Mexicana en las categorías sub 15 y sub 17. Sin embargo, el club desapareció cuando el goleador tenía 16 años, por lo que tuvo que buscar nuevos rumbos.

“Después tuve una temporada corta en los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara. Debuté con 16 años”, recuerda. 

En esa plaza no tuvo la continuidad que buscaba, por lo que siguió con su periplo: Estuvo en la tercera división profesional (Catedráticos Elite) dos temporadas. Sin embargo, no fue lo esperado: “No me fue bien en lo personal. Cuando terminó el ciclo en tercera tuve que buscar nuevos caminos”.

Foto: Wave Brady Creative Media
“Me tengo que lanzar”

Tras sus experiencias en el fútbol de ascenso mexicano, Pepe consideró que quizás su carrera necesitaba un destino por fuera de las fronteras de su lugar de origen: “Ahí fue cuando empecé a ver otras alternativas para seguir en el sueño, seguir en la pelea. Es ahí cuando se da mi llegada al país”.

Tras postear sus entrenamientos en redes sociales, Allentown United le mostró su interés. En ese intercambio con el club, el goleador, fiel a su estilo, olfateó que podía ser la oportunidad que estaba buscando: “Llegué acá el 6 de marzo y las pruebas eran en esos días. Casi que apenas me bajé fui al entrenamiento”. 

Pandemia: “Es uno de los obstáculos más grandes que he tenido que enfrentar”.

Tras pasar las pruebas, parecía que finalmente su apuesta comenzaba a dar frutos. Pero en ese momento, la inesperada irrupción de la pandemia fue un freno para sus aspiraciones: “Al principio no fue tan difícil, ya que gracias a Dios tengo el apoyo de mi familia que está acá en Nueva Jersey. Me mantenía activo entrenando, haciendo ejercicio en mi cuarto, en el patio”.

Sin embargo, la extensión de las prohibiciones comenzó a pegar fuerte en el atacante del Allentown United: “Después del tercer mes fue muy complicado, porque no había señales de que eso pudiera mejorar. Sentía desesperación, ansiedad de querer entrenar en la cancha”.

Fue ahí cuando el apoyo familiar y el estímulo por aprender inglés lo mantuvieron conectado: “Cuando llegué no hablaba ni unas palabras en inglés. Me puse a estudiar, ver vídeos, escuchar música, leer… cuando se dio el regreso yo ya hablaba con mis compañeros y ellos se sorprendieron”.

Foto: Wave Brady Creative Media
Un objetivo claro: ser jugador profesional

Las restricciones y la validez de su visa hicieron que Pepe tuviera apenas 3 meses para entrenar en el club. Luego, tuvo que retornar a México, aunque nunca claudicó su intención de volver a jugar en Allentown: “En ese tiempo estuve entrenando por mi cuenta, jugando en las ligas de barrio. Me mantuve en ritmo con el objetivo principal de regresar y tener las oportunidades que logré conseguir este año”.

El foco para Pepe fue siempre el mismo: “Mi objetivo es ser jugador profesional. Así que cuido bastante los pequeños detalles, ya que el entrenamiento invisible es el que marca la diferencia al final”.

En este sentido, el goleador comentó que cuida mucho su dieta y su descanso, así como también complementa con entrenamientos personales en los días que no lo hace con el club.

“Es que eres bueno, pero…”: 

La historia de Pepe es una de las que habitualmente se encuentran fuera de los flashes. Normalmente no se repara en los sacrificios y las dificultades que atraviesan quienes quieren dedicarse al fútbol profesional.

“En mi caso recibía un ‘no’, detrás de otro. ‘Es que eres bueno pero tenemos muchos delanteros’. ‘Es que eres bueno pero necesitamos alguien con más trayectoria acá’. ‘Es que eres bueno, pero no es suficiente’. La verdad es que sí te pega” comenta Pepe, rememorando aquellas pruebas en las que no lograba fichar para los clubes.

Sin embargo, el goleador encarna aquella máxima que reza ‘tropezar está permitido, rendirse jamás’: “No eres lo suficientemente bueno para un entrenador. Si sigues buscando, vas a encontrar a alguien que te dé una oportunidad”. 

Hoy, Pepe se encuentra afianzado en el fútbol estadounidense luego de promediar un gol por partido en la última temporada, cifra que seguramente llamará la atención de más de un club, en épocas donde los goleadores escasean. 

A lo largo de su carrera pasó por diferentes posiciones: de delantero; volante por derecha; incluso de lateral por el sector, pero sea donde y como sea, Pepe afirma que lo suyo “ha sido siempre ir al frente”, tanto en la cancha como en la vida.

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