Pensilvania comenzó a exigir una prueba negativa de COVID-19 a quienes ingresen al estado

Foto: ADOT Covid Saliva Testing

La medida rige desde este viernes en todos los accesos. Sin embargo, el Gobierno admitió que no controlará su cumplimiento. Quejas desde los sectores afectados: “Hay muchas preguntas sin respuesta”.

El Gobierno de Pensilvania comenzó a exigir este viernes una prueba negativa de COVID-19 a todas las personas que ingresen al estado, en un intento de desacelerar la disparada de contagios que atraviesa la región.

Sin ir más lejos, este jueves se reportaron 7.126 infecciones en Pensilvania y 381 en Lehigh Valley. En ambos casos, se trata de un récord de contagios, a más de ocho meses de que haya comenzado la pandemia en el país.

Según sostuvo a inicios de semana la secretaria de Salud estatal, Rachel Levine, la exigencia de un testeo negativo de COVID-19 será para todo tipo de acceso a Pensilvania, sea aéreo o terrestre. La disposición rige para todas las personas, sean residentes o turistas, y obliga a presentar una prueba de un tiempo no mayor a las 72 horas previas al ingreso.

Sin embargo, la funcionaria aclaró que buscarán que el acatamiento sea voluntario y no se controlará su cumplimiento, algo que fue confirmado por autoridades del aeropuerto de Lehigh Valley y el jefe de Policía de Allentown, Glenn Granitz.

“La secretaria Levine reconoció que los funcionarios confían en el cumplimiento voluntario. La policía de Allentown, por ende, no detendrá a ningún vehículo para preguntar sobre las pruebas”, sostuvo Gravitz.

En la misma línea se pronunció el capitán Keane Knappenberger, de la Policía de Bethlehem, que afirmó que no harán “nada diferente de los que se venía haciendo desde el comienzo de la pandemia”.

“No habrá puntos de control para los viajeros que ingresen al estado”, indicó.

Toda esta situación resulta difícil de entender para los sectores afectados por la iniciativa, entre los cuales se encuentra principalmente el turístico.

De hecho, la propia Levine fue quien admitió que con esto se busca desincentivar que las personas se movilicen por el Día de Acción de Gracias, una fecha que significa un impulso importante para los sitios de alojamiento y los espacios gastronómicos.

“Nadie dice quién va a hacer cumplir esta medida ni cómo la van a hacer cumplir”, se quejó Richard Major, supervisor del municipio de Lehigh en el condado de Wayne, que pidió precisiones sobre la prolongación de la medida.

Un agente inmobiliario, que solicitó resguardar su identidad en diálogo con Newswatch 16, indicó que debido a la sorpresiva medida se vieron obligados a cancelar algunas reservas, debido a que no alcanzaba el tiempo para que se realicen las pruebas de COVID-19.

“Hay muchas preguntas sin respuesta, porque no sabemos si somos nosotros quienes debemos controlar a nuestros clientes. Algunos podrían ofenderse si nos inmiscuimos en un terreno que corresponde a la Policía”, explicó Chris Barrett, presidente de la Oficina de Visitantes de Pocono Mountains, un sitio turístico al norte de Lehigh Valley.

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