Ola de violencia en la ciudad de Nueva York durante la semana del 4 de julio

Foto: AFP

Los crímenes violentos continúan en alza en la Gran Manzana y las autoridades de la ciudad culparon al Coronavirus por el momento de inseguridad que les toca atravesar. 

Los enfrentamientos con armas de fuego en la ciudad de Nueva York se triplicaron durante la semana del 4 de julio, en relación al mismo periodo del año anterior. Entre el lunes 29 de junio y el domingo 5 de julio, se informaron 74 tiroteos de los cuales 101 personas resultaron heridas. 

Fueron siete días de violencia absoluta, que dejaron como saldo a 18 personas asesinadas producto de los disparos. El domingo 5 de julio, tan solo un día después de las celebraciones por el Día de la Independencia de Estados Unidos, ocurrieron 30 enfrentamientos armados que terminaron con nueve víctimas fatales. 

El alcalde Bill de Blasio se refirió al incremento de la violencia en la ciudad y culpó a la pandemia por el momento de inseguridad que les toca atravesar. “Esto está directamente relacionado con el Coronavirus. Sentimos los efectos de que las personas estén encerradas durante meses, la economía no se ha reiniciado, tenemos un problema real aquí”, declaró. 

El funcionario de la ciudad se comprometió a “duplicar” los operativos de seguridad para luchar en contra de los casos de violencia a mano armada que se viven en la Gran Manzana y a brindar todo su apoyo para que “Nueva York vuelva a ser la ciudad más segura de Estados Unidos”. 

Respecto a los enfrentamientos que tuvieron lugar durante el fin de semana, el alcalde anticipó que están trabajando para lograr revertirlo y que “no hay una sola causa” para algo como esto. “Muchos estaban celebrando, pero vimos demasiada violencia, y tenemos mucho trabajo por hacer para abordarlo”, destacó. 

De Blasio anticipó en su conferencia de prensa habitual que pusieron “manos a la obra” para lograr controlar la situación, lo que incluye una nueva patrulla de vigilancia para los vecindarios de la ciudad y la promesa de que “tomará mucho trabajo, pero vamos a luchar y superarlo”. 
El compromiso de terminar con los delitos llega a pocos días de que Nueva York apartara de sus cargos alrededor de 600 agentes anticrimen que trabajaban vestidos de civil, que fueron reasignados a nuevos puestos laborales debido a la tensión que se ha creado en torno a los casos de violencia policial.

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