Los tres ejes de la campaña de Trump para “reconstruir la economía”

Foto: Flickr White House

En las últimas semanas, el presidente se ha centrado en tres promesas fundamentales para su hipotético segundo mandato. Algunos de estos aspectos fueron reforzados en la primera jornada de la Convención Republicana.

El presidente Donald Trump presentó tres ejes fundamentales para su objetivo de “reconstruir la economía”, una meta que ha mencionado en reiteradas oportunidades debido a la grave crisis que comenzó a atravesar el país por la pandemia del Coronavirus.

Estas promesas de campaña son la estimulación del empleo, los recortes de impuestos y la continuidad de la política proteccionista que ha caracterizado su primer mandato.

En todos ellos puede verse la intención de poner dinero en los bolsillos de los ciudadanos, a través de los salarios que genera la actividad laboral, del ahorro producido por la menor carga impositiva y de la intención de que la rueda de la economía gire mayormente dentro del país y se compre la menor cantidad de productos provenientes del exterior posibles. 

De hecho, varias de estas cuestiones fueron reforzadas durante la primera jornada de la Convención Demócrata. Por ejemplo, en su discurso, Donald Trump Jr. (hijo del presidente) destacó que su padre “construyó la economía más grande que el país haya visto”.

“Hasta antes de la pandemia, Estados Unidos estaba experimentando la mayor expansión económica prolongada de la historia”, indicó, pese a que los datos son un tanto engañosos, ya que ese crecimiento sostenido se visibilizó durante toda la gestión de Barack Obama y se sostuvo con su reemplazante hasta la brutal caída que generó la pandemia.

Una muestra clara surge si se analiza el crecimiento del empleo en los tres años anteriores a Trump y en los tres primeros años de gestión del presidente. En el primer período, la economía estadounidense agregó 8.1 millones de puestos laborales, mientras que en el segundo segmento se adicionaron 6.6 millones. 

Por ende, bajo otra mirada podría afirmarse que el crecimiento económico se desaceleró bajo la gestión de Trump, aunque el presidente alega que en el último año estaba previsto un aumento mayor que se vio impedido por la pandemia.

En cuanto a los recortes de impuestos, la directiva de Trump es prorrogar las exenciones vigentes, que redujeron los montos que pagan las empresas de un 35 a un 21% y realizaron una medida similar para los trabajadores, lo que significa una fuerte disminución en los ingresos públicos del Estado.

Por el contrario, Biden ha manifestado en reiteradas oportunidades que es necesario aumentar los impuestos, aunque su intención -según afirma- es realizarlo para los sectores más acomodados.

Pese a esta aclaración, en la Convención Republicana dispararon contra el exvicepresidente por esta promesa de campaña y varios oradores aseguraron que la reforma fiscal atentaría contra los asalariados de menores recursos.

“A menos que seas un multimillonario, Joe Biden va a venir a buscar tus bolsillos”, advirtió el senador Tim Scott, que cerró la primera noche. En la misma sintonía se pronunció Nikki Haley, ex embajadora en las Naciones Unidas, que aseguró que “Joe Biden y la izquierda socialista buscarán masivos aumentos de impuestos para las familias trabajadoras”.

Por último, el aspecto proteccionista no significa ninguna novedad para Trump ya que fue uno de los ejes de su primera campaña presidencial, cuando a través del lema “Make America Great Again” buscó diferenciarse de la política de grandes acuerdos comerciales que había implantado Barack Obama.

Así, se alejó de varios sectores que anteriormente habían sido cercanos al presidente demócrata: construyó un muro con México –con fuertes denuncias de corrupción que estallaron la semana pasada– entabló una profunda guerra dialéctica con China -al Coronavirus, por ejemplo, lo llama “el virus chino”- e impuso fuertes restricciones a los inmigrantes para ingresar al país, como la batalla jurídica que mantuvo contra los “dreamers” y los bloqueos a algunas visas.


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