Los republicanos, a un paso de mantener el control en el Senado

Foto: AP

Con el triunfo clave de dos congresistas, la actual mayoría en la cámara alta se encamina a conservar su supremacía. Solo restan conocer las dos bancas de Georgia, que podrían dirimirse en una segunda vuelta en enero.

El Partido Republicano obtuvo este miércoles dos bancas claves para mantener su dominio en el Senado, lo que le permitiría al espacio moderar el poder de Joe Biden en la presidencia.

La noticia más importante del día provino del estado de Carolina del Norte, luego de que el demócrata Cal Cunningham reconoció su derrota ante el republicano Thom Tillis. Con el 97% de los votos escrutados, la ventaja a favor del segundo es de más de 100.000 votos, una diferencia indescontable.

“Los votantes han hablado y respeto su decisión”, admitió Cunninghham, quien agregó que “los resultados de esta elección sugieren que persiste una profunda división política en el estado y en el país”.

Sin ir más lejos, debido a los resultados tan parejos, aún no existe un ganador entre Biden y Donald Trump en ese estado. Por el momento, la ventaja favorece al republicano, pero ninguna cadena se ha animado a proyectar un ganador.

Pocas horas antes se había confirmado otra banca para los republicanos en Alaska. En este caso, la ventaja fue más contundente y era solo cuestión de tiempo que se confirmara, pero el anuncio recién llegó este miércoles debido a la dificultad del recuento en ese territorio.

Allí, Dan Sullivan fue reelecto con más del 57% de los votos, que le permitieron derrotar a Al Gross, un candidato independiente que venció en las primarias al demócrata Edgar Blatchford.

Con estas dos bancas, los republicanos se garantizaron 50 bancas contra 48 de los demócratas, y solo restan confirmar los dos escaños restantes del estado de Georgia, donde reina una absoluta paridad.

Para colmo, en este estado la ley exige que el ganador no solo supere a su rival, sino que también obtenga más del 50% de los votos, algo que no está ocurriendo en ninguno de los dos escaños que se encuentran en disputa. Por ende, todo apunta a que esos puestos se diriman nuevamente en las urnas en enero en una segunda vuelta.

La única chance para los demócratas es ganar esos dos senadores para igualar la disputa en 50 votos para cada partido en el Senado. En ese caso, una votación empatada debería resolverse por el voto de la presidenta del recinto, la vicepresidenta electa Kamala Harris, que inclinaría la balanza para el flamante oficialismo.

Cualquier otra alternativa le permitiría a los republicanos conservar su control en la cámara alta, que se convertiría en uno de sus pocos bastiones, tras sus derrotas en el Ejecutivo y en la Cámara de Representantes, donde mejoraron su performance.

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