Los gimnasios de Filadelfia piden volver a la actividad: “Estamos cerca de un golpe mortal para el sector”

Foto: WITF

El último viernes, el alcalde de la ciudad ordenó un cierre en este rubro y estableció otras restricciones hasta el próximo año. Los propietarios aseguran que se encuentran en una situación límite.

El pasado viernes, el Gobierno de Filadelfia ordenó una serie de restricciones para intentar disminuir la gran cantidad de casos de COVID-19. Los sectores afectados fueron los que, en general, suelen verse perjudicados por esta serie de limitaciones: restaurantes, bares, cines, teatros y gimnasios, entre otros.

Según dispuso la alcaldía, las medidas regirán por seis semanas, por lo que se extenderán hasta enero del próximo año. Esta prolongación fue considerada excesiva por parte de los propietarios de gimnasios, que realizaron una inusual protesta este martes: un entrenamiento al aire libre a las puertas del Concejo de la ciudad.

Esa medida intentó visibilizar el reclamo de este rubro, que pide volver a la actividad porque se está “cerca de un golpe mortal el sector, que ya de por sí está diezmado”, según indicó Gavin Mckay, miembro de Philadelphia Fitness Coalition, uno de los rubros que participó este martes de la protesta.

“No son solo seis semanas. Para nosotros son nuestros medios de vida”, coincidió Jaime Sutton, de la organización J’Aime Fitness.

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Ante este reclamo, el secretario de Salud de la ciudad, Thomas Farley, explicó que debieron tomar la decisión de cerrar estos establecimientos porque, pese a que es una recomendación, “la gente no siempre respeta el uso de mascarillas en los gimnasios”.

“Muchas personas se sienten incómodas al usar una mascarilla cuando hacen ejercicio, por lo que es difícil imponer su uso. Además, cuando uno hace ejercicio, se respira con más fuerza, por lo que se libera más aire y también se absorbe más”, explicó.

Otra autoridad que justificó la medida fue el alcalde de la ciudad, Jim Keeney, quien explicó que la decisión se debe a “los consejos de los profesionales de la salud pública”.

“Ellos son quienes nos dicen qué es lo mejor que podemos hacer para mantener a las personas seguras. Y, con el debido respeto que los propietarios de gimnasios me merecen, ellos no son profesionales de la salud para opinar sobre si sus lugares son sitios contagiosos o no”, manifestó.

“Esto es lo que pensamos, basándonos en la ciencia y la medicina, que es lo apropiado para hacer en este momento en particular. Nuestra prioridad es que se dejen de enfermar y morir personas. Creo que debería ser la prioridad de todos”, finalizó.

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