La Universidad de Oxford pausó sus pruebas en la fase 3 por un “posible efecto adverso” en un voluntario

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El proyecto británico, desarrollado en conjunto con la farmacéutica AstraZeneca, realiza pruebas en 10.000 voluntarios en el Reino Unido. Los desarrolladores intentaron brindar tranquilidad: “Es una acción de rutina”.

El proyecto de vacuna contra el Coronavirus que llevan a cabo la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca pausó sus pruebas en la fase 3 por un “posible efecto adverso” en uno de los 10.000 voluntarios que participan en el Reino Unido.

Según informó The New York Times, el voluntario tuvo mielitis transversa, una extraña enfermedad neurológica que afecta a la médula espinal. La persona -cuya identidad se mantiene en reserva- se recupera favorablemente y no hay certezas si su situación fue provocada por la vacuna o no.

Por eso, desde la farmacéutica intentaron brindar tranquilidad al mundo, ya que la noticia generó un inmenso revuelo por la confianza que existe en ese proyecto, el más avanzado hasta el momento; además, preocupó muchísimo a todos los países de América Latina, ya que en México y Argentina se producirá la vacuna para la distribución en toda la región.

“Ésta es una acción de rutina que sucede cuando ocurre una enfermedad que potencialmente no tenga explicación”, indicaron desde AstraZeneca, y agregaron que todas “las enfermedades aleatorias deben ser revisadas de forma independiente”.

“Estamos trabajando para acelerar la revisión de este único evento”, destacaron, y aseguraron que intentarán “minimizar cualquier potencial impacto en los objetivos temporales de la prueba”.

Además, allegados a la farmacéutica destacaron que solo es uno de los 10.000 voluntarios, que aún no se sabe si el efecto adverso es producido por la vacuna y que muchísimos trabajadores de la salud han sido vacunados, combaten el virus en primera línea y no han sufrido complicaciones hasta la actualidad.

Otro sector que intentó restarle peso al anuncio fue el Gobierno británico a través de su ministro de Sanidad, Matt Hancock, quien manifestó que la noticia “no es un revés” en los ensayos, y brindó una novedad interesante: “No es la primera vez que esto ocurre con la vacuna de Oxford, ya que “hubo una pausa antes del verano y se resolvió sin problemas”.

“Obviamente es un desafío, pero se trata de un proceso normal en los ensayos clínicos. Por eso, no es un revés; todo va a depender de lo que los científicos hallen cuando realicen la investigación con este voluntario”, indicó.