La marihuana medicinal de Pensilvania, entre las más caras de todo el país

Foto: Dank Depot (Flickr)

Los consumidores del medicamento aseguran que en el estado se pagan precios “ridículamente caros” en comparación con otras regiones. 

La marihuana medicinal de Pensilvania se ubica entre las más caras de todo el país, de acuerdo a un reciente relevamiento realizado en distintas regiones del estado y de la nación.

La encuesta, llevada a cabo por el periódico Inquirer, reveló que en el estado un octavo de onza cuesta $58, mucho más que en California ($35) o en Maine ($40). La misma comparación es válida si se realiza con la onza entera: en Pensilvania se pagan entre $500 y $600 por este tamaño, mientras que en Colorado se puede conseguir por $190.

“Es ridículamente caro”, calificó Bill Cobb, un consumidor frecuente de marihuana medicinal, debido a que padece dolor de espalda crónico. Pese a que su médico se lo ha indicado, el cannabis no está cubierto por su seguro médico y debe pagar hasta $120 por semana para poder conseguirlo en forma legal.

Luke Shultz, integrante de la Junta Asesora de Marihuana Medicinal del estado, coincidió con Cobb y destacó que, en general, “toda la comunidad de pacientes siempre está indignada con los precios” del producto en Pensilvania.

“No estoy seguro de dónde debería estar el precio. Pero sí estoy seguro de que nos gustaría verlo mucho más bajo de donde se encuentra actualmente”, apuntó.

De acuerdo al relevamiento de Inquirer, son varios los factores que llevan al precio del cannabis por encima de lo normal en el estado. Entre ellos se encuentra la poca oferta de cultivo que hay en la región (mucho menor en relación a la demanda).

Sin embargo, esta situación se produce por algunas regulaciones exclusivas de Pensilvania, como la exigencia de que se deba cultivar en interiores, lo que eleva los precios al tener que evocar la luz solar con costosas pantallas de energía.

“Es muy caro, ya que prácticamente duplica el costo de producir marihuana”, señaló David Tuttleman, dueño de una instalación de cultivo de interiores, quien manifestó que los estados occidentales y Maine, que no tienen esta regulación, cuentan con ventajas comparativas muy importantes.

Además, los cultivadores también se quejan porque el Gobierno les exige que sus productos pasen dos pruebas de calidad contra las impurezas del cannabis. En los otros estados, en general, se exige una sola prueba, lo que aumenta la cosecha final y reduce la cantidad de marihuana desperdiciada.

“En otros estados, está autorizado que se pueda reprocesar un cultivo con algunas pequeñas impurezas. En Pensilvania no, por lo que hay que descartar absolutamente todo el cultivo”, explicó un productor, que se negó a brindar su nombre por temor a sufrir represalias gubernamentales.

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