La gloria en primera persona: “Tuve a Messi a 10 metros levantando la copa”

Franco Marcó forma parte del equipo periodístico de Latino News Network, y fue uno de los 5500 afortunados que presenciaron la final en el Maracaná. Repasamos detalles de una historia imperdible.

Por: Julián Virga

Con todo en contra

Argentina tenía que disputar la final de la Copa América contra Brasil, para definir al campeón del principal certamen entre selecciones de Sudamérica.

Más allá de la rivalidad, los datos en la previa eran contundentes: la Canarinha (como se la conoce habitualmente a la selección de Brasil), ostentaba 7 finales consecutivas con triunfos, nunca había perdido frente a Argentina como local y había ganado todas las ediciones de la competencia en las que había sido anfitrión (5 en total).

En la vereda del frente, la albiceleste llegaba con 28 años sin campeonar en torneos de la selección mayor, ya que su última copa había sido obtenida en 1993.

Curiosamente, al año siguiente de la última gran alegría albiceleste, llegaría al mundo el protagonista de esta historia. 

“Era difícil, pero no imposible”

La frase bien podría haber sido pronunciada por algún jugador de Argentina en la previa del partido. Sin embargo, el autor fue nuestro compañero.

La noticia de que podía estar puertas adentro del estadio corrió rápido y el interés por asistir a la final creció: “Apenas me enteré que había 2100 entradas disponibles, hice todo lo posible por conseguir una. Sin embargo, la información no era clara, así que tuve que estar atento”

Tras pasarse un día entero frente al Consulado Argentino en Río de Janeiro, finalmente lo que días atrás parecía una utopía, de a poco comenzó a ser realidad: “Estuve más de un día para conseguirla. Fue una gran alegría cuando la pude tener en mis manos. Realmente me costaba creer que podía asistir a semejante evento”.

Una cita con la historia: “Fue realmente una locura”

Tras llegar al estadio, aún impactado por el magnífico escenario en el que se encontraba, el ojo periodístico de Franco se enfocó en el aspecto popular de lo que vivía: “De repente veías ahí adentro al tipo que te vende empanadas en la playa, el que te vende la pasta frola (postre típico de Argentina). Era gente de a pie la que podía estar disfrutando de algo tan maravilloso”.

Lo que pasó después ya se repitió en los medios hasta el cansancio: Argentina se impuso por 1 a 0 con una gran definición de Di María y venció a su clásico rival de manera oficial después de 15 años y tres finales perdidas de manera consecutiva.

A 10 metros de Messi: “Una alegría para toda la vida”

Tras el silbatazo final de Esteban Ostojich, se desató el festejo de la parcialidad argentina en el Maracaná. Franco recordó que en ese momento quedaron detrás todos los protocolos del COVID-19, y los 2100 argentinos se fundieron entre gritos, abrazos y lágrimas.

“Si bien vimos los goles en el otro arco, en el festejo se vinieron los jugadores para donde estábamos nosotros. Messi estuvo levantando la copa muy cerca de donde estábamos. Todavía lo pienso y no lo puedo creer. Fue realmente una locura”.

Tras más de 40 horas de aquel momento, nuestro compañero no recupera la voz. La alegría, las emociones y los festejos aún lo tiene a flor de piel: es lógico para un corazón que comenzó a latir cuando Argentina estaba acostumbrada a los triunfos y que vivió el sábado pasado sus horas más vibrantes.

Como un goleador de raza, Franco estuvo en el lugar correcto y en el momento justo para anotar su alegría deportiva más grande. Su nombre forma parte de los 2100 afortunados que pudieron vivir en primera persona el momento más glorioso de Argentina en 28 años.

Al fin y al cabo, la historia de Franco en la final del Maracaná fue la misma que la de la selección: con incertidumbre, dificultades y el miedo de que el sueño no se concrete; horas más tarde, ambos se llevarían una de las alegrías más grandes de su vida.

*Las estadísticas reflejadas en la noticia fueron recolectadas por el periodista argentino Gastón Trucco. 

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