La Administración Biden pide “transparencia” en la aplicación de la vacuna contra el COVID-19 en Latinoamérica

Foto: U.S. Department of State - Flickr

Tras los escándalos por la colocación de vacunas a los “amigos del poder” en países como Argentina y Perú, el subsecretario del Departamento de Estado dijo que “todas las personas que se adelantan en las filas deben tener una justificación clara”.

El gobierno nacional se refirió a los escándalos en las campañas de inoculación contra el COVID-19 en América Latina, haciendo un llamado a la transparencia para luchar contra la corrupción. Jon Piechowski, subsecretario de Estado, expresó la necesidad de que todas las personas que reciban una vacuna estén dentro de los grupos prioritarios.

“Mucha gente quiere recibir la vacuna. Si hay un proceso abierto, donde la gente ve y comprende quién recibe las dosis, o por qué motivos, contribuye a un mejor manejo”, añadió el alto funcionario de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental en una conferencia de prensa.

La problemática sacudió a varias naciones, principalmente a Argentina y Perú, donde funcionarios y allegados recibieron antídotos sin estar comprendidos entre los grupos de prioridad. “Destacaría la importancia de la transparencia donde hay colas y esperas por la vacuna”, expresó Piechowski.

Por su parte, Heide Fulton, subsecretaria adjunta de Estado de la Oficina de Programas para el Hemisferio Occidental, consultada sobre dichos escándalos, destacó la importancia de los trabajos de prevención en el fortalecimiento de los sistemas y las estructuras del Estado, para “minimizar los espacios en los que la corrupción puede florecer”.

Este martes, el Departamento de Estado presentó el premio “Campeones Internacionales Anticorrupción”, con doce galardonados, entre ellos dos reconocidos de origen latino: la fiscal general de Ecuador, Diana Salazar y Juan Francisco Sandoval Alfaro, jefe de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad de Guatemala.

Finalmente, tomó la palabra el secretario de Estado, Antony Blinken: “En todo el mundo, la corrupción amenaza la seguridad y la estabilidad, obstaculiza el crecimiento económico, socava la democracia y los derechos humanos, destruye la confianza en las instituciones públicas, facilita la delincuencia transnacional y desvía los recursos públicos y privados”.

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