Kamala Harris y Mike Pence se midieron en un debate más respetuoso que el de la semana pasada

Foto: AP

Los candidatos vicepresidenciales dialogaron en Salt Lake City, con mayores medidas de seguridad debido al contagio de Trump. Tocaron varios temas de agenda y se controlaron mucho más que los postulantes a la presidencia.

El actual vicepresidente Mike Pence y la postulante a ocupar su cargo, la senadora Kamala Harris, se midieron este miércoles en el único debate que sostendrán de aquí hasta el final de la campaña electoral.

El evento se realizó en Salt Lake City, y tuvo el gran mérito de diferenciarse del debate de la semana anterior, cuando Donald Trump y Joe Biden protagonizaron un escandaloso cruce plagado de interrupciones, con poco espacio para la argumentación.

En esta oportunidad, si bien hubo algunas interrupciones -una de ellas cortada en seco por un “I’m speaking” (“Estoy hablando”) de Harris a Pence que se volvió Trending Topic en Twitter- en general se vivió un clima mucho más respetuoso, aunque con duras críticas de un sector a otro.

Otra diferencia respecto a la semana pasada fue la mayor cantidad de medidas de seguridad. La principal de ellas fue un vidrio de plexiglás que se colocó para separar a los tres presentes en el evento: Pence, Harris y la moderadora Susan Page, que tuvo un destacado rol.

De hecho, así como se puede comparar el debate de Pence y Harris con el de Trump y Biden, es válido hacer lo mismo con los moderadores. Chris Wallace, el árbitro de la semana pasada, quedó marcado por su imposibilidad de controlar las constantes faltas de respeto entre Trump y Harris. En cambio, Page salió mejor parada y tuvo mayor control de la velada, aunque no pudo evitar que los candidatos esquiven responder algunas de sus inquietudes.

Como suele ser habitual en los debates vicepresidenciales, Harris y Pence hablaron mucho más de sus compañeros de fórmula que de sí mismos. Esta vez, sin embargo, la figura de ellos cobró relevancia porque acompañan a quien se transformará en el presidente más anciano de toda la historia del país (Trump tiene 74 y Biden 77) por lo cual la posibilidad de que uno de ellos finalmente asuma el cargo es más palpable que en otras ocasiones.

El primer tópico de la noche fue el tema del año, el Coronavirus, en el cual ambos candidatos acusaron a sus contrincantes de entorpecer una correcta salida de la pandemia.

Con un tono siempre enérgico e incisivo, Harris acusó a los republicanos de “encubrir” la llegada del COVID-19 a Estados Unidos y a Trump de “liderar el mayor fracaso de la historia del país”.

Pence, por su parte, elogió al presidente (“hizo todo lo posible desde el primer día”) y a la gestión de su administración (“salvamos cientos de miles de vidas”) y, aunque mantuvo un perfil calmo y moderado, cruzó con dureza a Biden por tener presuntos vínculos con China, el país de origen del virus.

Justamente, la relación con la potencia asiática se constituyó en otro de los ejes de la noche. Fue allí cuando Pence aprovechó para acusar directamente a China por el Coronavirus (“son los culpables de la pandemia”) mientras que Harris sorteó el tema y apuntó contra las relaciones económicas de la administración Trump en general (“su guerra comercial nos ha costado 300.000 empleos”).

Más adelante, se trataron dos temas de agenda inmediata: la designación de una jueza en la Corte Suprema de Justicia y la desigualdad racial. En ambos casos no hubo mayores sorpresas, ya que los dos repitieron el discurso demócrata y republicano de las últimas semanas.

En esa lógica, Harris criticó la nominación de Amy Coney Barret por parte de Trump y prometió que Biden implementará medidas para reducir la violencia policial. Pence, por su parte, defendió la postulación de la abogada conservadora y apoyó el accionar de “las fuerzas del orden”.

El cierre fue una muestra más de la madurez de este debate en relación al de la semana pasada. Ante una consulta de una estudiante, que planteó que solo veía peleas entre los candidatos en general, Pence y Harris coincidieron en concluir con un mensaje dialoguista y cordial.

“Podemos discutir y tener desacuerdos, pero una vez que termine el debate nos unimos como estadounidenses. Estamos allí el uno para el otro”, afirmó el vicepresidente, mientras la senadora Harris asentía con la cabeza. A su turno, la abogada prometió que, si es electo, Biden “trabajará en una agenda bipartidista” para unir a republicanos y demócratas.

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