Joe Biden sorteó con éxito el segundo debate y acusó a Trump de hacer negocios con Rusia y China

Foto: AP

El vicepresidente, poco acostumbrado a las apariciones televisivas, salió bien parado del último enfrentamiento con el presidente antes de las elecciones.

Joe Biden suele mantener un perfil bajo y es poco afecto a las apariciones televisivas. En varias ocasiones, ha dicho frases de las que luego se arrepintió y la pandemia le ha venido bastante bien para disminuir al máximo sus apariciones ante la prensa.

De hecho, Donald Trump suele burlarse de él por “permanecer en el sótano” y lo califica como “Sleepy Joe” por su edad (77 años, 3 más que Trump) y su falta de energía, algo que sobresale más en comparación con el republicano, un hombre activo y acostumbrado a los grandes rallies.

En ese contexto, el análisis previo al segundo debate presidencial que mantuvieron ambos candidatos este jueves hacía prever una desventaja para Biden, que competiría ante Trump en un terreno en el cual su rival se siente mucho más cómodo.

Con el antecedente fresco del caótico primer debate, la orden para Trump estaba clara: dejar que Biden hable, porque las constantes interrupciones que ocurrieron en el primer encuentro impidieron cualquier tipo de evaluación sobre un ganador o perdedor de la contienda.

“¡Es que no lo deja ni equivocarse!”, exclamó un comentarista republicano durante el primer debate, mientras Trump interrumpía una y otra vez a Biden. Por eso, esta vez el mandatario recogió el guante y se mostró mucho más respetuoso que en aquella ocasión.

Sin embargo, para sorpresa de muchos, su rival estuvo sumamente preparado y no solo no desentonó, sino que le hizo pasar algunos malos momentos en más de una ocasión.

Si el debate se puede comparar con una pelea de boxeo, Trump fue el boxeador que tira un golpe tras otro y espera que alguno de ellos impacte en el contrario. Biden, por su parte, eligió un perfil más calmo y se convirtió en el retador que elige sus embates y solo ataca cuando está seguro de que hará daño.

Uno de los pasajes en los que Biden se mostró más firme fue cuando en el bloque “Corrupción”, Trump lo acusó de recibir dinero de China, Rusia y Ucrania. Inmediatamente, Biden pisó firme y replicó con dureza: “Usted es quien tiene una cuenta bancaria en China, no yo”.

“Yo no he recibido ni un centavo de ninguna fuente extranjera en toda mi vida. En cambio, a usted Rusia le paga mucho y China también mediante sus negocios”, acusó.

“Yo he entregado todas mis declaraciones de la renta en los últimos 22 años y usted no ha entregado ni una sola. ¿Qué está escondiendo, presidente?”, soltó.

Una muletilla constante que Trump eligió para burlarse de cada promesa de Biden fue preguntarle por qué no había hecho ninguna de esas propuestas durante los ocho años en los que fue vicepresidente de Barack Obama.

Generalmente, Biden evitó responder esa pregunta, pero sobre el final de la velada afirmó que les había sido difícil realizarlo porque “el Congreso estaba dominado por los republicanos”, lo que generó uno de los pocos silencios de toda la noche y la dura réplica del presidente.

Otro momento importante se dio cuando, en el bloque destinado al racismo, Trump se comparó con Abraham Lincoln y dijo que era “el presidente menos racista” desde el mandato del jefe de Estado que abolió la esclavitud.

“En realidad, creo que Abraham Lincoln fue uno de los presidentes más racistas que tuvimos en la historia moderna”, ironizó Biden, que criticó a Trump por distintas medidas migratorias a lo largo de su mandato.

Finalmente, prometió que “dentro de los primeros 100 días de su gobierno enviará al Congreso un proyecto de ley para crear una posibilidad de regularización para 11 millones de inmigrantes”.

Ésta fue una de las pocas veces que Biden se refirió -aunque de forma indirecta- a los latinos, ya que en ninguno de los dos debates se mencionó a Latinoamérica ni se puso en agenda la situación de la primera minoría, que se estima que será clave para definir a un ganador de unos comicios eventualmente parejos.

Translate »