Gobierno de Pensilvania publica una guía actualizada sobre el COVID-19 para hogares de ancianos

Foto: dmva.pa.gov

El instrumento ofrece orientación acerca de prácticas actualizadas para proteger a los residentes y al personal en los hogares, residencias de vida asistida e instalaciones privadas de atención intermedia.

El Departamento de Servicios Humanos (DHS) divulgó una nueva guía sobre el COVID-19 para los hogares de ancianos, que cambia la frecuencia de las pruebas de detección a los residentes y al personal, las políticas de visitas, así como la reanudación de las actividades comunales y el levantamiento de las restricciones dentro de estas instalaciones.

La Secretaria del DHS, Teresa Miller, informó que a medida que la pandemia evoluciona en la región se deben considerar cambios en las políticas y los procedimientos en estos centros de atención, para aliviar las restricciones y operar “bajo una nueva normalidad que continúa priorizando la seguridad” para “mantener a los residentes y al personal a salvo del Coronavirus”.

De acuerdo con el manual sanitario, los intervalos de prueba recomendados para los residentes y el personal en los hogares de ancianos, en caso de un brote en la instalación, consisten en comenzar los testeos y priorizar a las unidades, alas o pisos donde se identifican los casos.

En cuanto a la frecuencia de pruebas para residentes y personal asintomático, dependerá del porcentaje de positividad que presente el condado donde se ubica la comunidad. Si el porcentaje es menor al 5%, no se sugiere test para los residentes, aunque los miembros del personal deben realizarse pruebas cada 4-6 semanas.

En los condados donde la positividad es mayor al 5%, se recomienda pruebas semanales a los residentes asintomáticos que hayan tenido contacto con el exterior en los últimos 14 días y para el personal se sugiere una repetición de la prueba cada 30 días. En caso que la positividad sea mayor al 10%, los trabajadores deben realizar pruebas una vez por semana.

En relación con las políticas de visitas de atención compasiva, los centros deben permitir las visitas de familiares, amigos, clérigos y otras personas identificadas por un residente durante situaciones del final de la vida.

En ese sentido, los cuidadores deben someterse a una prueba de COVID-19 dentro de un máximo de siete días antes de comenzar las tareas y los visitantes deben cumplir con los protocolos sanitarios universales. Asimismo, las identidades de todos los visitantes deben ser monitoreadas y, si es necesario, rastrear los contactos.

Las recomendaciones sugeridas para estos centros sobre la reanudación de las actividades y el levantamiento de las restricciones, señalan que si una instalación no tiene casos activos o brotes se deben reanudar las visitas seguras.

En el siguiente enlace se puede chequear la guía detallada: https://bit.ly/2He23Qf. Todos los centros de atención continuarán siguiendo las pautas del Departamento de Salud de Pensilvania y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

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