Estiman que hasta 13.000 comercios podrían cerrar debido a las nuevas restricciones de Wolf

Foto: Cuinsight.com

Así lo indicó el presidente de la Asociación de Restaurantes y Alojamientos de Pensilvania, John Longstreet. “Generalmente, los restaurantes se aprovechan de diciembre para soportar la caída en las ventas en enero y febrero. Ahora no tienen diciembre”, planteó.

La Asociación de Restaurantes y Alojamientos de Pensilvania estimó que hasta 13.000 establecimientos podrían cerrar sus puertas durante las próximas semanas, luego de que el gobernador Tom Wolf ordene nuevas restricciones que afectan a este sector.

Puntualmente, el mandatario estatal prohibió las comidas en interiores de bares y restaurantes y el funcionamiento de gimnasios en espacios cerrados, entre otras medidas.

El anuncio del gobernador no fue una sorpresa, ya que al inicio de la semana había dejado entrever que era necesario limitar la asistencia de personas en estos locales, ya que fomentan la propagación del virus.

Sin embargo, la decisión no dejó de generar mucho malestar en este sector, que una y otra vez se ve perjudicado y no siente que reciba la ayuda necesaria para soportar los efectos económicos que la crisis le genera.

“Generalmente, los bares y restaurantes se aprovechan de diciembre para soportar la caída en las ventas en enero y febrero. Ahora no tienen diciembre”, graficó John Longstreet, el presidente de la asociación, que pronosticó miles de despidos de aquí hasta Navidad.

“Muchísimas personas quedarán sin trabajo y, por ende, no tendrán forma de ganar dinero”, se quejó, y criticó que el anuncio del gobernador se produzca dos días antes de que comience a implementarse la medida, que dará inicio el próximo sábado.

“Los restaurantes llenos de comida verán cómo la misma se pudre en la nevera o, con suerte, podrán entregarla a los bancos de alimentos”, manifestó.

En un relevamiento realizado por PennLive, varios dueños de restaurantes coincidieron con Longstreet y anticiparon que esperan despedir a una buena parte de su personal.

Uno de ellos fue Adam Sturges, propietario del local gastronómico McGrath’s y Sturges Speakeasy, en Harrisburg, que considera “echar a un tercio” de su plantilla.

“Son unas 20 personas. En otros casos, deberé reducir las horas de trabajo de algunos trabajadores”, comentó.

“Estoy preocupado por mis empleados, pero no puedo hacer nada. Por mucho que me haya preparado y haya planificado esta posibilidad, no tengo la posibilidad de pagarle a mi personal para que se quede en casa”, aseguró.

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