Estados Unidos sufre un récord de hospitalizaciones y una suba considerable de muertes por COVID-19

Foto: Belga

El país acumula más de 90 mil personas internadas por Coronavirus, la mayor cantidad de toda la pandemia. El miércoles, en tanto, sufrió más de 2.300 decesos, el número más alto desde mayo.

La situación de la pandemia en Estados Unidos se torna día a día más complicada, debido a que la gran cantidad de contagios que viene registrándose durante las últimas semanas ha comenzado a impactar en el número de hospitalizaciones.

Desde hace casi un mes, el país registra prácticamente todos los días más de 100.000 casos, con picos de más de 200.000. Hasta el momento, sin embargo, las hospitalizaciones y las muertes se habían mantenido medianamente controladas.

Esto se debe a dos motivos: el aprendizaje que los médicos y la sociedad han obtenido a lo largo de más de ocho meses de pandemia y el período de una o dos semanas entre que se manifiesta una infección y su consecuente impacto en una cama hospitalaria.

Esto último, sin embargo, ha comenzado a ser dejado de lado porque, como la curva de contagios no se aplana, finalmente los mismos acaban por traducirse en un aumento en las internaciones.

En este momento, según un reporte del COVID Tracking Proyect, hay más de 90.000 hospitalizaciones por primera vez en toda la pandemia. La tendencia, además, es preocupante, ya que en los últimos 17 días se han registrado aumentos consecutivos de las mismas.

Esta situación es general en todo el país, pero afecta puntualmente a Pensilvania, que este jueves reportó su récord de contagios diarios (8.425) y también su mayor número de hospitalizaciones (4.087).

Aunque las muertes todavía no llegaron a los niveles altísimos de abril y mayo -cuando se llegaron a contabilizar más de 2.700 en un mismo día- de todas formas las cifras comienzan peligrosamente a acercarse a estos niveles. Este miércoles, por ejemplo, se registraron más de 2.300 decesos.

A futuro se vislumbra un panorama incierto, debido a que hay dos situaciones que se aproximan y que podrían influir de forma diametralmente opuesta en una suba o un descenso de contagios.

La primera, claro está, es la cercanía de las vacunas, que comenzarían a aplicarse en pocas semanas, ni bien los proyectos de Pfizer y Moderna obtengan una aprobación de emergencia por parte de la Administración de Medicamentos y Alimentos.

En contrapartida, la cercanía de las fiestas de fin de año podrían provocar una suba peligrosa de contagios, ya que la mayoría de las personas se reunirá con sus seres queridos y también se aguarda que los jóvenes asistan a fiestas masivas aunque las mismas se encuentren prohibidas.

De hecho, el Día de Acción de Gracias ya fue una muestra de esta situación, con cifras récords de viajes en avión y largas filas para realizarse una prueba contra el COVID-19, con la intención de obtener un resultado negativo que permita viajar a otro estado para encontrarse con los seres queridos.

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