En la segunda jornada del juicio a Trump, la parte acusadora mostró sus argumentos

Foto: Gage Skidmore (Flickr)

Los representantes demócratas que ejercen como fiscales en el segundo juicio político a Donald Trump insistieron hoy en que el expresidente incitó a la insurrección y se regocijó con la violencia que sus seguidores y simpatizantes ejercieron en el capitolio el 6 de enero, cuando lo ocuparon violentamente para impedir la oficialización del triunfo de Joe Biden en las elecciones de noviembre pasado.

Trump primero convenció a sus partidarios de que las elecciones fueron un robo y después “renunció a su rol de comandante en jefe y se convirtió en el incitador en jefe de una peligrosa insurrección”, afirmó el legislador Jamie Raskin, la voz principal de los fiscales del proceso.

“La evidencia va a demostrar que él sabía lo que iba a ocurrir y que no estaba para nada sorprendido por la violencia”, prometió Raskin, para quien “cuando de forma inexorable e inevitable estalló la violencia”, Trump “abdicó totalmente a sus deberes”.

Los conceptos fueron parte de la argumentación acusatoria contra Trump en la segunda jornada del proceso, después de que ayer se resolvieran algunas cuestiones menores de fondo y la central sobre la constitucionalidad o no del juicio.

Aún así, las chances de una condena parecen remotas, porque los demócratas deben convencer para eso a 17 senadores republicanos de que el exmandatario es culpable del cargo de incitación a la insurrección.

“Él se regocijó en esto y no hizo nada para ayudarnos como comandante en jefe”, afirmó Raskin, que insistió en que la turba “fue enviada acá por el presidente, fueron invitados por el presidente de Estados Unidos”.

La presentación de los cargos por parte de delegados demócratas de la Cámara de Representantes llevará un día más, a diferencia del primer juicio político contra Trump el año pasado por las acusaciones de abuso de poder, un proceso que se extendió por tres semanas.

Una vez que concluyan será el turno de los abogados defensores, que tendrán el mismo tiempo para presentar sus argumentos en el proceso que es encabezado por el senador demócrata Patrick Leahy (tercero en la línea de sucesión presidencial).

Los 100 senadores que actúan como jurado tienen hasta cuatro horas para hacer preguntas.

El objetivo del proceso en el Senado es declarar culpable a Trump para después organizar otra votación para inhabilitarlo políticamente, pero esa chance parece improbable, si se analiza el resultado del voto de ayer para dirimir la constitucionalidad, cuando sólo 6 republicanos votaron con los demócratas.

Si el exjefe de la Casa Blanca es condenado, además de poder dejarlo fuera de otra eventual candidatura, correspondería sacarle a Trump la pensión de unos 221.000 dólares anuales, más otros beneficios.

Para los abogados que representan a Trump el juicio es “una instrumentalización política” que va a “desgarrar” a Estados Unidos.

El magnate, quien está en Florida desde que dejó la Casa Blanca el 20 de enero, no se presentará a comparecer y hasta ahora guardó silencio sobre el proceso.

Trump es el primer presidente en la historia en haber enfrentado dos juicios políticos y el primero en ser procesado después de haber dejado la Casa Blanca.

El equipo legal de Trump considera que un expresidente no puede ser procesado y desestimó el juicio como “absurdo”, con el argumento, además, de que el discurso del entonces presidente el día de la toma del Capitolio está protegido constitucionalmente por el derecho a la libertad de expresión.

Pero para Raskin, “describir a Trump como un tipo en la calle que está siendo castigado por sus ideas es una descripción falsa de sus acciones”.

Aunque no hay suspenso sobre el desenlace, todavía pueden surgir algunas sorpresas, si se tiene en cuenta que el jefe de la minoría republicana, Mitch McConnell, supuestamente pidió a sus correligionarios que votaran acorde a su consciencia y no aliados a consignas partidarias.

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