El voto latino y los migrantes, claves de la visita de AMLO a Estados Unidos

Foto: El Universal -archivo

El presidente mexicano viajó a Washington para encontrarse con Donald Trump, con el motivo formal de la firma del acuerdo comercial T-MEC. Sin embargo, los líderes tienen objetivos propios que motivan este encuentro.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se reúne este miércoles en Washington con su par estadounidense, Donald Trump, con varios objetivos que motivaron este encuentro entre ambos mandatarios.

Si bien la causa formal es la firma del acuerdo comercial T-MEC -del que también participa Canadá, aunque su presidente Justin Trudeau no estará presente- en realidad los dos presidentes tienen otras metas en mente que justifican el encuentro.

El más importante para Donald Trump es captar el voto latino, uno de los sectores del electorado estadounidense que le ha sido hostil desde su primera campaña presidencial en 2016. Con las elecciones de noviembre cada vez más cerca, el mandatario está intentando acercarse en las últimas semanas a esta importante porción del electorado, ya que todos los especialistas afirman que sus votos serán claves en la pulseada contra los demócratas.

Hasta el momento, Joe Biden se ha mostrado mucho más cercano a este sector, y además cuenta con la ventaja de que generalmente los latinos suelen preferir a los candidatos demócratas por sobre los republicanos. Sin embargo, el desafío para Biden es que las personas de color -con los afroamericanos también en la agenda- se acerquen masivamente a las urnas, ya que en 2016 lo hicieron en menor medida de lo que Hillary Clinton aguardaba.

En ese sentido, para Trump significa mucho recibir al presidente mexicano, líder del principal país latino de la región, del que además provienen la mayoría de los migrantes a Estados Unidos.

Ese tema -la migración- es conflictivo tanto para López Obrador como para Trump, por lo que estará en la agenda de la reunión entre ambos. Mientras el estadounidense se ha puesto al frente de la construcción de un muro que limite la inmigración ilegal, el mexicano se muestra comprensivo con los deportados y busca mitigar el impacto de las medidas de Trump. 

Inclusive, el propio AMLO adelantó que el tema formará parte del encuentro: “Es muy difícil que vea a migrantes en Washington porque tendré poco tiempo, pero sí voy a hablar de ellos y a representarlos”, dijo antes de partir.

“No van a ser de ninguna manera ignorados, ellos van conmigo y vamos a estar juntos, unidos y abrazados de manera fraterna”, manifestó.

Del lado del presidente mexicano se encuentra también una clara búsqueda de mostrarse activo en un difícil momento para su gobierno, debido a que cuenta con una importante escalada de casos de coronavirus, al cual minimizó en un primer momento y luego se vio obligado a tomar más precauciones ante el aumento de contagios.

Para intentar distanciarse de la situación de la pandemia en su país, AMLO agendó este sorpresivo viaje, el primero al exterior desde que fue elegido presidente hace 19 meses. En reiteradas oportunidades, el mandatario ha repetido que “la mejor política exterior es la interior” en su justificativa a no realizar viajes al extranjero, pero en esta oportunidad decidió cruzar la frontera y visitar Estados Unidos.

El jefe de Estado mexicano también aprovechó para reforzar una de las características de su discurso: la austeridad. Como prometió cuando asumió, no utilizó el avión presidencial ni ningún otro medio de transporte oficial en su traslado a Washington, sino que viajó en un vuelo comercial para ahorrar dinero.

“No hay necesidad de ir en un avión particular. Ya he dicho que en caso de urgencias -y toco madera- utilizaría aviones o helicópteros de la Fuerza Aérea, pero sólo en caso de emergencia”, manifestó.

Por ende, el mandatario se subió a un vuelo que tuvo escala en Atlanta, donde permaneció durante dos horas y media hasta tomar el vuelo de conexión que lo llevó a Washington. Desde que salió de su despacho presidencial hasta que llegó a Estados Unidos, AMLO estuvo de viaje más de ocho horas, algo verdaderamente inusual para cualquier presidente.

Lo mismo ocurrió cuando llegó a la capital estadounidense, ya que dejó de lado el ofrecimiento de Trump de pagarle un hotel y decidió alojarse en la embajada mexicana.

“Nos ofrecieron un hotel con habitaciones, con toda la seguridad, pero decidí quedarme a descansar en la embajada, que es nuestra residencia oficial, para poder estar en territorio mexicano durante mi visita a Washington”, manifestó.

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