El policía que mató a George Floyd pidió que la Justicia retire los cargos contra él

Foto: Captura de video

Derek Chauvin, que fue quien presionó el cuello del afroamericano con su rodilla, solicitó a través de sus abogados que se lo exculpe de las acusaciones de homicidio intencional sin premeditación y homicidio involuntario.

Derek Chauvin, el policía de Minneapolis que presionó con su rodilla el cuello de George Floyd y generó la muerte del afroamericano, pidió que la Justicia retire los cargos contra él.

Actualmente, Chauvin está acusado de homicidio intencional sin premeditación y homicidio involuntario, por lo que permanece en una prisión de máxima seguridad a la espera de un juicio que se desarrollará en marzo de 2021.

Sin embargo, sus abogados esperan que esa situación cambie pronto, ya que solicitaron que se retiren ambas acusaciones contra su defendido porque consideran que “no existen pruebas para respaldar los cargos”.

De esta forma, los letrados se pronunciaron en sintonía con lo que plantearon hace diez días los representantes de Thomas Lane, otro de los oficiales que participó en el episodio y fue liberado bajo fianza a los pocos días del crimen.

En ese entonces, los abogados de Lane plantearon que Floyd “contribuyó a su propia muerte” porque habría ingerido “2 miligramos de fentanilo, una dosis letal que le impedía respirar con normalidad”, pese a que la autopsia determinó que la causa del deceso fue asfixia.

Apenas se conoció su nombre como principal responsable del fallecimiento de Floyd, Chauvin fue despedido de la fuerza. Lo mismo ocurrió con los otros tres oficiales involucrados en el episodio, aunque ellos enfrentan cargos menores.

Además, su esposa se divorció de él, por lo que el policía enfrentará el proceso penal sin el apoyo de su familia.

En contrapartida al planteo de los defensores de los policías, los fiscales de la causa se pronunciaron el viernes y aseguraron que pedirán penas “excepcionalmente duras” para los agentes.

Según trascendió en un documento que presentaron al tribunal de la causa, los funcionarios destacaron que los policías mostraron “una crueldad única”, porque la víctima era “particularmente vulnerable” y sus actos fueron ante numerosos testigos, entre los cuales se encontraban niños.

“George Floyd era particularmente vulnerable porque los policías ya lo habían esposado detrás de su espalda y lo habían puesto de cara al suelo. Además, ya les había dicho a los agentes, claramente y repetidamente, que no podía respirar”, manifestaron.

Justamente esta frase (“No puedo respirar”, o en inglés, “I can’t breathe”) fue tomada como símbolo por parte de los manifestantes del movimiento #BlackLivesMatter, que realizaron numerosas protestas desde entonces en todo el país y el mundo.

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