El Gobierno de Pensilvania intimó a 150 restaurantes para que respeten la prohibición de comer en lugares cerrados

Foto: ABC7NY

Esa fue la cantidad de sitios gastronómicos que violaron la nueva normativa, según indicaron las autoridades. Los infractores se arriesgan a una multa o incluso a un cierre temporal de sus establecimientos.

El Gobierno de Pensilvania intimó a 150 establecimientos gastronómicos para que respeten la prohibición vigente de comer en espacios cerrados, según informaron las propias autoridades este miércoles.

De acuerdo a los funcionarios, esa fue la cantidad de infractores detectados durante los tres días posteriores al inicio de las nuevas restricciones, que entraron en vigencia el sábado pasado y se extenderán hasta el próximo 4 de enero.

Las medidas -que también incluyen a gimnasios y casinos, entre otras actividades- responden a la necesidad del Gobierno de frenar la disparada de contagios, que registra los niveles más altos del año a medida que las fiestas navideñas se acercan.

Pese a las exigencias gubernamentales, por primera vez se tiene registro de que una cantidad tan grande de restaurantes desafían las normativas estatales. Por su rebeldía, se arriesgan a sufrir una multa de 300 dólares diarios o tener que cerrar temporalmente sus establecimientos hasta que acaten la disposición.

Aunque no se informaron los locales que fueron intimados, algunos representantes gastronómicos admitieron que conocen a colegas que sí lo hicieron e indicaron que se debe a la situación “asfixiante” que atraviesa el sector.

“Le pedimos a los gobiernos que permitan a los restaurantes con ventilación tener comidas en su interior. Otra opción es que se cierren más calles a los automóviles, para que podamos ganar espacio en el exterior”, planteó en diálogo con Inquirer Nicole Marquis, fundadora y directora ejecutiva del restaurante HipCityVeg, con sede en Filadelfia.

Su reclamo no es exclusivo al gobierno estatal, sino también a la alcaldía, que ya había dispuesto a finales de noviembre la prohibición de comidas en lugares cerrados. “Ya es demasiado tiempo sin trabajar. Nuestro tiempo se acaba y necesitamos un plan”, manifestó.

Sin embargo, el comisionado de Salud de la ciudad, Thomas Farley, no dejó entrever la posibilidad de acortar el plazo previsto para las restricciones en lugares cerrados, y sostuvo que las limitaciones gastronómicas responden a la necesidad de “limitar la propagación del virus”.

“Queremos bajar el número de personas que mueren a causa del COVID-19, y al mismo tiempo, tenemos presente la obligación de tener el menor impacto posible en la economía”, manifestó, y explicó que los restaurantes son los principales apuntados en las medidas porque se consideran “entornos de muy alto riesgo de propagación”.

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