El Congreso empieza a investigar el violento asalto a su sede durante los últimos días de Trump

Foto: Architect of the Capitol / USCapitol - Flickr

Más de medio año después del ataque de cientos de simpatizantes del entonces presidente Donald Trump contra el Capitolio, un comité del Congreso comienza a investigar el asalto, que muchos calificaron en ese momento como una insurrección y un acto de sedición, y que terminó con cinco muertos, entre ellos un policía.

Se trató del peor ataque contra el Poder Ejecutivo desde la guerra contra la corona británica en 1812 y aún es uno de los temas que más divide al actual oficialismo demócrata y la oposición republicana, que salvo unas pocas excepciones, se negó a condenar a Trump en un segundo y exprés juicio político cuando ya había dejado el cargo.

Seis meses después, muchos demócratas siguen determinados a investigar en detalle lo que sucedió y señalar a todos los responsables.

Con ese objetivo, hoy un comité de congresistas de la Cámara baja comienza a escuchar testimonios de testigos directos, según la agencia de noticias AFP. Los primeros serán los policías del Capitolio, que fueron superados por los simpatizantes de Trump en las escalinatas del frente del edificio y, algunos de ellos, incluso fueron perseguidos por los manifestantes por los pasillos de la sede del Legislativo.

Un policía falleció en el ataque y más de una docena resultó herido.

Aunque la líder de la Cámara baja y una de las más buscada por los manifestantes en esas horas de violencia, Nancy Pelosi, está determinada a seguir adelante con la investigación, el proceso ya arrancó con una ruptura con la oposición.

El liderazgo republicano de la Cámara de Representantes básicamente boicoteó al comité, al retirar a sus cinco candidatos la semana pasada después de que Pelosi sorprendiera a propios y ajenos y rechazará a dos de los nominados por el líder de la bancada opositora, Kevin McCarthy.

No solo los rechazó, sino que ella nombró unilateralmente a los dos miembros republicanos que los reemplazarían, Liz Cheney y Adam Kinzinger, ambos declarados opositores de Trump que votaron a favor de la apertura de un segundo juicio por este ataque, lo que al día de hoy aún tensa su relación con sus compañeros de bancada.

Aunque originalmente la idea era crear un comité bipartidista como el que investigó los atentados de 2001 de Al Qaeda, desde mayo la oposición republicana en el Congreso vienen cuestionando la necesidad de un nuevo comité de investigación para determinar lo que sucedió el 6 de enero, poco después de que Trump diera un incendiario discurso a solo pasos del Capitolio.

«Nunca en la historia de Estados Unidos el presidente de la Cámara de Representantes había elegido a miembros de la otra parte, por lo que ellos están predeterminando lo que suceda» con la investigación, denunció ayer McCarthy ante la prensa y calificó a Cheney y Kinzinger como «republicanos Pelosi».

Por su parte, la presidenta de la Cámara baja y principal impulsora de esta investigación, Pelosi, descartó las críticas opositoras y las describió como «payasadas de aquellos que no quieren descubrir la verdad«.

«Vamos a encontrar la verdad. Y esa verdad tendrá la confianza del pueblo estadounidense, porque se hará de manera patriótica y no partidista», prometió la dirigente oficialista.

Pese a que en las horas posteriores al ataque Trump pidió a sus simpatizantes volver a sus casas y evitar la violencia, nunca condenó el ataque al Congreso ni se arrepintió de haberlos a arengado a irrumpir en el edificio, mientras los legisladores validaban formalmente la victoria de su rival y actual presidente, Joe Biden, una derrota electoral electoral que el empresario aún considera fue producto de un fraude.

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