De Blasio advirtió que si la tasa de infección por Coronavirus llega al 2% evaluarán las comidas en interiores

Foto: Seth Wenig / AP

Aunque el reinicio de esta actividad comercial fue autorizado por el gobernador para retornar el 30 de septiembre, el alcalde alertó sobre la posibilidad de revertir la medida si los indicadores sobrepasan esa barrera.

A pesar de que el estado de Nueva York ha logrado mantener una tasa de positividad por COVID-19 inferior al 1% por más de cuatro semanas, el alcalde Bill de Blasio informó que, en caso de que la tasa de infección por el virus alcance el 2%, la operatividad de comidas en interiores deberá detenerse.

“Creo firmemente que debemos vigilar nuestra trayectoria general de esta enfermedad. Y si llegamos a una tasa de infección del 2% de forma regular, en ese promedio de siete días, en ese momento, debemos reevaluar inmediatamente el comedor interior”, aseguró De Blasio.

Tras ubicarse en un inicio como la región más afectada por el Coronavirus, y sumar hasta el momento más de 25.000 fallecidos y 438.000 infectados, la región ha logrado controlar la propagación del virus. Esto le ha permitido reactivar los gimnasios al 33% de su capacidad y reiniciar el año escolar a partir del 21 de septiembre.

En ese sentido, el alcalde de Nueva York resaltó que la reactivación de las comidas en interiores a partir del 30 de septiembre tendrá que realizarse con cuidado, a la vez que aseguró que deberá prevalecer la “salud y la seguridad”.

La decisión contempla estrictas medidas sanitarias, entre ellas, una capacidad limitada del 25% dentro de los establecimientos, uso de máscaras, así como chequeo de temperatura y verificación de datos para rastrear contactos.

De la misma manera, el gobernador Andrew Cuomo aseguró que en caso de que esto ocasione nuevos focos de contagio se deberá pausar el avance de las actividades. “Si ya estamos en el 2%, significa que algo se está moviendo en la dirección incorrecta y debemos tomar medidas rápidas para evitar que eso crezca”, destacó.

El estado de Nueva York ha sido uno de los más estrictos en su reapertura comercial, una postura que le ha costado duras críticas del presidente Donald Trump, quien ha señalado al gobernador Andrew Cuomo y al alcalde De Blasio por las restricciones que -según él- “están destruyendo el lugar”.

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