Comisionado de la FDA advierte sobre su posible renuncia si aceleran los tiempos de la vacuna contra el COVID-19

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Hace pocos días el funcionario fue el encargado de anunciar que “podrían considerar apropiado” comenzar a vacunar en Estados Unidos antes de que finalicen los ensayos de la fase 3.

El comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), Stephen Hahn, insinuó con la expresión “todas las opciones están sobre la mesa” que consideraría renunciar en caso de que ser presionado para aprobar una vacuna contra el COVID-19 antes de cumplir con los protocolos y el tiempo requerido.

Durante una entrevista para CBS el funcionario aseguró que la decisión de la institución federal sobre la aprobación de una posible vacuna contra el Coronavirus “no se tomará en base a ningún otro criterio que no sea la ciencia y los datos asociados con estos ensayos clínicos”.

Sin embargo, Hahn declaró recientemente que Estados Unidos podría comenzar a vacunar antes de que finalicen los ensayos de la fase 3, aunque buscó desligarse de esa decisión -que ya tomó Rusia- por lo que detalló que la aprobación depende “del desarrollador de la vacuna” y solo de él “requiere solicitar la autorización o aprobación”.

La postura que ha tomado la agencia federal en medio de la pandemia contra posibles tratamientos que frenen el COVID-19 han llevado al presidente Donald Trump a afirmar que la FDA busca retrasar las investigaciones como parte de una campaña en contra de su reelección.

Cabe recordar que fue la FDA quien decidió dar marcha atrás con la autorización de emergencia que había brindado para utilizar la hidroxicloroquina. Una droga que fue defendida fuertemente por el mismo Trump, quien admitió que la utilizó como prevención contra el Coronavirus.

La misma situación se presentó cuando el mandatario autorizó el uso de plasma de recuperados para tratar a pacientes con COVID-19, afirmando que “reduce la mortalidad en un 35%”. Un tratamiento que Stephen Hahn calificó como “prometedor”, pero aclaró que se trata solo de una aplicación de emergencia debido a la grave situación sanitaria que vive el país.

Antecedentes de gobiernos estadounidenses refieren lo delicado que puede ser acelerar la aplicación de vacunas sin previa validación. En abril de 1955, fue aprobada una vacunación para proteger a los niños contra la polio, pero las dosis contenían virus de la misma enfermedad y provocaron un brote. El error llegó a más de 200.00 mil niños, de los cuales 40.000 contrajeron la enfermedad, varios sufrieron parálisis y 10 fallecieron.

Otro episodio con consecuencias similares ocurrió durante el gobierno del presidente Gerald Ford. La amenaza de una posible gripe porcina llevó a la vacunación apresurada de 40 millones de personas que posteriormente fueron vinculadas con el desarrollo de un trastorno neurológico llamado síndrome de Guillain-Barré.

El presidente Donald Trump ha manifestado que su gobierno fabricará “una vacuna antes de finales de este año o quizás antes y derrotaremos al virus”. Sin embargo, la carrera para encontrar la cura continúa y el país ya superó los 6 millones de casos Coronavirus y la cantidad de fallecidos está sobre los 183.000.