Brutalidad policial: despiden a cuatro agentes por la muerte de George Floyd

Foto: Lailas News

Los oficiales de seguridad de Minneapolis fueron relegados de sus puestos tras la muerte de un hombre afroamericano que se encontraba desarmado y bajo custodia. 

Estados Unidos lamenta un nuevo caso de brutalidad policial. La muerte de George Floyd es un duro ejemplo de la violencia racista que ejercen las fuerzas del orden público. El hombre murió en una ambulancia poco después de que un policía blanco lo haya arrestado y presionado durante varios minutos con la rodilla sobre el cuello.

El conflicto quedó grabado por el teléfono celular de un testigo, que le imploraba al oficial que se detuviera, ya que el hombre no podía respirar. “Me duele el estomago, me duele el cuello. Por favor, no puedo respirar”, insistía Floyd mientras pedía ayuda a los presentes. 

El video muestra cómo la persona queda inmovilizada y suplicando ayuda, hasta que finalmente deja de responder. El oficial continúa sosteniendo su rodilla contra el cuello del hombre, durante el tiempo que demora en llegar el personal de salud que lo llevaría al hospital.

Según el informe policial, los uniformados detuvieron a la víctima tras recibir el llamado de alerta de una tienda que denunció un pago con dinero falso. La descripción de los comerciantes coincidía con el automóvil y los rasgos físicos de Floyd que -tras un forcejeo con la policía- quedó detenido y sometido de inmediato. 

La muerte de George Floyd fue analizada por el FBI y las agencias estatales, que llevaron adelante una investigación para conocer en profundidad los hechos y evaluar las políticas implementadas. Finalmente la jefa de policía, Medaria Arradondo, informó la decisión de desplazar de sus cargos a los cuatro oficiales implicados.  

El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, se mostró a favor de los despidos de los uniformados y se refirió con dureza sobre la necesidad de terminar con estos hechos aberrantes en manos del cuerpo policial. “Este hombre no debió morir. Lo que vimos es horrible, un absoluto desastre”, exclamó.

Nuestro país lamenta un nuevo caso de violencia racista por parte de las fuerzas de seguridad. Un incidente que demuestra la dura realidad que les toca vivir a los afroamericanos y enciende una vez más un pedido de alerta, esta vez, en palabras del alcalde Frey: “Ser negro en Estados Unidos no debería ser una sentencia de muerte”

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