Brasil y su peor momento desde que comenzó la pandemia: casi 1.200 muertes en un día

Foto: Noticias Argentinas

El país sudamericano continúa acrecentando su número de fallecidos y contagios, mientras sufre una crisis política sin precedentes, con pedidos de impeachment al presidente Jair Bolsonaro y amenazas del mandatario de efectuar un golpe de estado.

El coronavirus comenzó su brote en China. Tras su llegada a Italia, empezó su expansión por el resto de Europa, con España y el Reino Unido como principales perjudicados. Más adelante, dañó seriamente a Estados Unidos y Rusia, que se ubican en los dos principales puestos de contagios en el mundo.

En la actualidad, el nuevo epicentro mundial del COVID-19 comienza a ubicarse lentamente en Brasil, que si bien no tiene los impactantes números de EE.UU., muestra una curva de casos en alza que parece no detenerse y sufre una crisis política sin precedentes que no hace más que empeorar su panorama.

Este martes, el país confirmó 1.179 muertes en un día y 17.408 casos. Cabe aclarar que existen fuertes denuncias de parte de la oposición de que en realidad se ocultan las cifras reales de los decesos, debido a que muchas personas fallecen sin tener el test de COVID-19 realizado y cuentan con muchas señales de haber padecido el virus.

Mientras tanto, el presidente Jair Bolsonaro no hace más que promover que las personas salgan a la calle y mantengan la economía del país abierta, al tiempo que promueve la producción masiva de la hidroxicloroquina para combatir al virus, aunque no está comprobado que este medicamento sea efectivo.

“Los que son de derecha toman cloroquina, y los que son de izquierda toman tubaína (una bebida gaseosa popular en San Pablo)”, expresó este martes Bolsonaro, en un video en tono chistoso que difundió y que no hace más que ejemplificar la grieta política que forma parte de la realidad brasileña.

Foto: Gabriela Bilo

Con pedidos de la oposición de realizar un impeachment o juicio político al presidente, Bolsonaro redobla la apuesta y continúa sus amenazas de realizar un golpe de Estado. Parece paradójico, pero no lo es: el propio presidente alerta sobre un golpe, debido a que cuenta con el apoyo militar y podría impedir el funcionamiento de los poderes Legislativo y Judicial.

Mientras tanto, Brasil no tiene un referente sanitario que tome medidas para cuidar a sus ciudadanos, ya que en el último mes dos ministros de Salud -puestos en el cargo por el propio presidente- renunciaron a su función por diferencias con Bolsonaro.

El primero fue Luiz Henrique Mandetta, quien dejó el Gobierno por sus profundas divergencias con Bolsonaro en el manejo de la pandemia. Entre los principales puntos se encuentra, justamente, la cloroquina, que según Mandetta ocasiona que el 33 % de los pacientes que la utilizan deban suspender el tratamiento ya que “provocó arritmias que podrían llevar a una parada respiratoria”.

En su reemplazo, Bolsonaro ubicó a Nelson Teich, quien duró apenas unas semanas en el cargo y también se retiró, ya que el mandatario tomó muchas medidas polémicas sin consultarle, como declarar a los gimnasios como “actividad esencial” durante la pandemia.

El actual ministro de Salud interino, aunque pueda sonar extraño, no tiene ninguna experiencia en salud. Se trata del general Eduardo Pazzuello, cuyo currículum denota actividades logísticas en el Ejército, paracaidismo en las Fuerzas Armadas y especialización en estrategias aeroespaciales, pero ninguna capacitación en materia sanitaria.

En ese contexto, las cifras de contagios y muertes de Brasil no paran de crecer, y pese a que se trata de una nación en su mayoría tropical, los climas fríos podrían empeorar aún más la situación sanitaria.

El panorama es diferente en Rusia y Estados Unidos, que están comenzando a tener climas más cálidos. Por ende, no sería extraño que pronto Brasil supere a la nación presidida por Vladimir Putin y se convierta en el segundo país con más infectados del mundo.

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