Bolivia contabiliza más de 2.300 muertos por COVID-19 y algunos fallecidos son recogidos de la calles

Foto: AP

El país suramericano enfrenta una situación similar a la de Ecuador al inicio de la pandemia,  cuando los cuerpos eran encontrados en la vía pública por la imposibilidad de recibir asistencia médica. 

El Ministerio de Salud de Bolivia informó que hasta la fecha se han registrado 64.135 casos de COVID-19, de los cuales 19.721 personas vencieron la enfermedad y 2.328 han perdido la vida en medio de una situación política incierta. Esto se suma a un faltante de testeos y un colapso hospitalario que comienza a ser cada vez más visible.

El jefe de Epidemiología del ministerio de Salud de Bolivia, Virgilio Prieto, se refirió a la situación que vive el país y aseguró que “en todos lados se está ampliando la capacidad, pero parece que siempre es insuficiente», a medida que el gobierno adelanta acciones para incrementar la capacidad de atención en los centros hospitalarios, con mayor cantidad de camas y unidades de cuidados intensivos.

Prieto sostuvo que hubo comunidades que desconocieron las recomendaciones sanitarias, lo que derivó en la situación hospitalaria actual. A pesar de lo acontecido hasta el momento, el funcionario calcula que Bolivia aún no ha alcanzado su pico en la propagación de la enfermedad, y estimó que llegará entre finales de agosto y comienzo de septiembre.

Otra situación alarmante que vive el país, a la par de la propagación del virus, está relacionada con la recolección de cadáveres en las calles. Una cifra que alcanzó a 420 cuerpos inertes encontrados por la policía boliviana en tan solo cinco días, que ha declarado que al menos cuatro de cada cinco tendría Coronavirus.

Andrés Flores, director de la policía boliviana, informó que 3.016 cadáveres -entre sospechosos y confirmados de ser portadores de Coronavirus- han sido recogidos de las calles en todo el país. Ante la escasez de medicamentos y la angustia de personas que no pueden hallar tratamiento, se ha disparado un mercado paralelo.

«Cualquier medida que se haga es buena pero ya no se puede satisfacer a todos porque ya se pasó del límite, ya hemos llegado a una situación casi insostenible, esperemos que todas las medidas que se hagan sean rápidas», declaró la canciller Karen Longaric, quien ha puesto sus esperanzas en una pronta vacuna para el control de la epidemia.

La crisis en el país ha despertado un debate entre la administración vigente, quienes señalan al expresidente Evo Morales por haber dejado al país en las condiciones actuales, mientras que el exmandatario -con adeptos a sus ideales- culpan a esta gestión. 

En medio de toda la situación, un Tribunal electoral de Bolivia difirió las elecciones presidenciales hasta el 18 octubre debido a la pandemia. Actualmente, la senadora Jeanine Añez, segunda vicepresidente del senado, asumió la presidencia interina de Bolivia después que Evo Morales dejara el cargo tras 13 años de mandato, luego de que un informe de la OEA reflejara un fraude electoral en las elecciones en las que había resultado reelecto.

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