Bill de Blasio y la Federación Unida de Maestros, en desacuerdo por el reinicio de clases en la ciudad de Nueva York

Foto: Gothamist.com

Con una de las tasas de transmisión de Coronavirus más bajas del país, algunos expertos en salud pública han dicho que la ciudad debería intentar reabrir las escuelas. Mientras tanto, el sector educativo no recomienda la iniciativa propuesta por De Blasio de retornar a las aulas.

En vistas al primer día de clases previsto para el 10 de septiembre, el alcalde Bill de Blasio y la Federación Unida de Maestros (UFT, por sus siglas en inglés), confrontan sobre un plan que busca hacer de la Gran Manzana una de las primeras ciudades que reabren las escuelas.

Con muchos maestros y directores cuestionando abiertamente un potencial regreso, Michael Mulgrew, presidente de la UFT, ha señalado la posibilidad de una huelga. Desde una posición opuesta, De Blasio se ha negado hasta el momento a retroceder ante las crecientes llamadas para retrasar la reapertura. 

La forma en que se resuelva esta disputa tendrá importantes incidencias para más de 1 millón de estudiantes de escuelas públicas. Desde el gobierno local entienden que la vuelta a la actividad reactivará la economía de la ciudad, permitiendo a los padres de alumnos retomar sus funciones laborales.

Según una encuesta reciente del Departamento de Educación (ED), la mayoría de las familias en el sistema escolar parecen estar dispuestas a comenzar las clases de manera presencial. En tanto que al menos el 33% ha elegido una opción de aprendizaje exclusivamente a distancia, frente al 26% de hace casi dos semanas.

El disgusto frente al operativo reinicio se personificó en Esther Fuchs, profesora de la Escuela de Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad de Columbia. La docente cree que el alcalde está apostando por un plan apresurado que expone a docentes y alumnos, y que posiblemente fracasará.

El enfoque de la ciudad, que solicita a los maestros que se hagan la prueba de COVID-19 antes de que comiencen las clases, contrasta marcadamente con el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, el segundo más grande del país. Este último ha anunciado un plan de 150 millones de dólares para evaluar a casi 700 mil estudiantes y 75 mil empleados antes de reanudar las clases presenciales. 

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