Biden anunció que penalizará a las empresas estadounidenses que realicen su producción en el extranjero

Foto: Kaster Carolyn

Además, el candidato presidencial dijo que otorgará créditos fiscales a quienes hagan lo contrario: mantener su proceso productivo en el país. Fue antes de su viaje a Michigan, uno de los estados claves en la elección.

El candidato presidencial por el Partido Demócrata, Joe Biden, anunció que -de ser electo presidente- sancionará a las empresas que realicen parte de su proceso productivo en el extranjero y beneficiará con créditos fiscales a quienes aumenten su inversión en el país.

El ex vicepresidente informó la novedad horas antes de su viaje a Michigan, un estado que se estima que tendrá un rol importante en las elecciones de noviembre, debido a que en 2016 fue uno de los que se inclinó sorpresivamente por Donald Trump en lugar de Hillary Clinton, junto a Wisconsin y Pensilvania.

Justamente, Michigan cuenta con una fuerte tradición en su potente industria automotriz, un sector que podría verse afectado por esta medida, ya que muchas veces las autopartistas internacionales buscan a sus trabajadores en sitios más competitivos que Estados Unidos.

De este modo, Biden sale al cruce de las versiones que hace crecer Trump, quien acusó en reiteradas oportunidades a su rival de que “venderá los trabajos del país a China” en el caso de que lo derrote en los comicios de noviembre.

El anuncio del demócrata, inclusive, parece más propio de los republicanos, que hicieron del eslogan “Make America Great Again” y la política proteccionista uno de sus emblemas en los últimos años, por lo cual no sería extraño que Biden esté intentando captar al electorado indeciso con esta decisión.

De hecho, el ex vicepresidente se comparó directamente con Trump al realizar el anuncio, porque dijo que la iniciativa busca ponerle fin a una práctica que posibilita el plan fiscal aprobado por Trump en 2017, el cual permite a las empresas deslocalizar la producción con una baja carga impositiva como castigo.

Trump antecede los intereses corporativos multinacionales a los de los trabajadores estadounidenses”, criticó Biden, en un comunicado que difundió su equipo de campaña.

En los detalles de la propuesta, se informó que las empresas que radiquen sus procesos de fabricación en el extranjero deberán pagar una alícuota del 30%, que se calculará sobre las ganancias que las compañías obtengan por llevar a cabo esta práctica.

Lo mismo ocurrirá con las empresas estadounidenses que establezcan parte de su compañía fuera del país (una práctica usual en las multinacionales que buscan aprovechar los beneficios de los paraísos fiscales). Las mismas deberán pagar un impuesto mínimo del 21% por todas los beneficios que obtengan fuera del país, según anunció Biden.

Por el contrario, quienes tengan la posibilidad de hacerlo y, aún así, decidan mantener su proceso productivo íntegramente en el país, podrán acceder a un crédito fiscal del 10%, siempre y cuando realicen mejoras o ampliaciones que demuestren una inversión dentro de Estados Unidos.

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