Biden acordó en llamar “asesino” a Putin y dijo que “pagará” tras acusarlo de injerencia electoral

Foto: Alexander Natruskin

El presidente Joe Biden acordó con la afirmación de que su par ruso, Vladimir Putin, es un “asesino” y advirtió que “pagará un precio” por presuntamente tratar de socavar su candidatura en las elecciones de noviembre pasado, según una entrevista difundida hoy por la cadena ABC.

La inteligencia estadounidense presentó ayer un informe en el que mencionan “varios incidentes durante los cuales actores vinculados con los Gobiernos ruso, chino o iraní, atentaron contra la seguridad de las redes de organizaciones políticas, de candidatos o partidos” durante los comicios del 2020, lo que fue desestimado hoy por el Kremlin.

En ese contexto, interrogado por George Stephanopoulos, periodista estrella de la televisora ABC, sobre si piensa si el mandatario ruso “es un asesino”, Biden respondió: “Mmm mmm… Sí, lo pienso”.

El líder demócrata aseguró, además, que Moscú “pagará un precio” por las presuntas interferencias en las últimas elecciones -que se sumarían a las ya denunciadas en 2016, cuando Donald Trump le ganó a Hillary Clinton-, y al ser consultado sobre qué medidas tomará, sentenció: “Lo verás en breve”.

Esta declaración del demócrata marcó un gran contraste con la firme negativa de su predecesor republicano a decir algo negativo sobre el presidente ruso.

Biden recordó, asimismo, que había hablado con Putin en enero después de asumir al frente de la Casa Blanca: “Tuvimos una larga charla, él y yo, lo conozco relativamente bien”, dijo el gobernante que también tuvo contactos con su par ruso cuando fue vicepresidente de Barack Obama (2009-2017).

“Le dije ‘te conozco y me conoces. Si establezco que esto ha ocurrido, prepárate'”, manifestó Biden en la entrevista, en referencia a la presunta injerencia electoral.

La reacción rusa a las los comentarios de Biden sobre que Putin es un asesino fue inmediata: “Insultó a los ciudadanos de nuestro país con su declaración”, escribió en su canal de Telegram el presidente de la Cámara Baja, Viacheslav Volodin.

“Esto es histeria debido a la impotencia. Putin es nuestro presidente y un ataque contra él es un ataque contra nuestro país”, escribió el dirigente, un responsable cercano al presidente ruso que fue número dos en la administración presidencial rusa entre 2011 y 2016.

En tanto, el Kremlin se defendió, por su parte, de las acusaciones de injerencia electoral.

“Este informe es incorrecto, completamente infundado y sin pruebas”, aseguró a la prensa el vocero del Gobierno ruso, Dmitri Peskov.

“Rusia no interfirió en las elecciones precedentes” de 2016 que llevaron a la victoria de Trump y “no ingirió en las elecciones de 2020” vencidas por Biden, remarcó, citado por la agencia de noticias Sputnik.

Peskov lamentó que tales materiales de dudosa calidad se utilicen como pretexto para imponer nuevas sanciones a su país.

“Esa política daña los lazos ruso-estadounidenses, de por si en mal estado”, puntualizó y añadió que “esa línea no favorece a los esfuerzos ni a la manifestación de voluntad política para normalizar las relaciones”.

Estas acusaciones y declaraciones cruzadas vuelven a tensar las relaciones entre Rusia y Estados Unidos que se ven constantemente salpicadas por crisis, desde Ucrania a Siria, pasando por las acusaciones de injerencia electoral, de espionaje o de ciberataques.

Washington ya sancionó a comienzos de marzo a siete altos responsables rusos en respuesta al envenenamiento del opositor ruso Alexey Navalny, del que los servicios de inteligencia estadounidenses responsabilizan a Moscú.

Hoy mismo, en respuesta al uso de “armas químicas”, el departamento estadounidense de Comercio anunció que expandía las restricciones de productos sensibles hacia Rusia, sin dar más detalles.

Las agencias de inteligencia estadounidenses investigan además otros hechos de los que Washington ya ha sospechado abiertamente de Rusia, como un reciente ataque informático de grandes proporciones o el pago de primas a los talibanes para matar a soldados estadounidenses en Afganistán.

Pese a estos tensos cruces entre ambos países, Biden afirmó que le gustaría poder “trabajar” con Rusia “cuando sea de nuestro interés común”, como hizo con la prolongación del tratado de desarme nuclear New Start decidida poco después de su llegada al poder.

El acuerdo se considera como una de las pocas oportunidades de compromiso entre Moscú y Washington, cuyos lazos se deterioraron drásticamente en los últimos años, especialmente tras la anexión de la península ucraniana de Crimea, una decisión rusa que desató una lluvia de sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea (UE).

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