Andrew Cuomo habló sobre nuevas restricciones: “No creo que estemos destinados a un cierre”

Foto: Darren McGee- Office of Governor Andrew M. Cuomo

Pese a los preocupantes indicadores que enfrenta el estado por la pandemia, el gobernador considera que las variables para evitar un cierre dependen de la desaceleración de la propagación y de cómo los hospitales administran el aumento de casos.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, manifestó que es poco probable que el estado cierre nuevamente, ya que confía en el comportamiento de los neoyorquinos para ayudar a frenar la propagación del COVID-19 y los hospitales podrían manejar el incremento progresivo de pacientes.

“No creo que estemos destinados a tener un cierre. Aquí no hay destino. El destino es lo que hacemos con él. Está totalmente bajo nuestro control y una parada es totalmente evitable. Creo que los neoyorquinos pueden frenar la propagación y que los hospitales pueden gestionar el aumento”, informó el gobernador en rueda de prensa.

Las declaraciones del líder demócrata contrastan con su advertencia a principios de semana sobre un posible “cierre total”, luego de haber registrado una tasa de positividad de 5,66% y alcanzado 5.712 hospitalizaciones, números que marcan una clara tendencia en alza.

Si bien la tasa de positividad descendió este sábado a 5,18%, el total de hospitalizaciones cerró en 6.208 y se contabilizaron 9.919 contagios junto con 127 muertes. Además, el promedio de casos diarios en la última semana se ubicó en 10.446 y los decesos en 114, una muestra de que la situación en la región es de cuidado.

“Los cierres son muy, muy dañinos, dañaron a mucha gente. Dañaron negocios. Tienen consecuencias para la salud mental. Dañan a los niños. Los cierres tienen muchas consecuencias negativas, y este ha sido un año largo, y lo último que alguien quiere es un cierre”, justificó el líder demócrata.

Cuomo detalló que los hospitales deben notificar al estado tres semanas antes de alcanzar el 85% de su capacidad hospitalaria para tomar medidas de emergencia. Sin embargo, destacó que ese escenario no se ha evidenciado en ningún centro hospitalario, una condición que evita algún tipo de cierre al menos hasta el 8 de enero.

Ante este escenario, que despierta grandes preocupaciones en el sistema de salud, los hospitales públicos de la Gran Manzana suspendieron temporalmente las cirugías programadas con el objetivo de disminuir el riesgo de un colapso y preservar las camas para atender a los pacientes infectados con Coronavirus.

Aunque Cuomo tiene una visión optimista sobre el panorama de la pandemia, el alcalde Bill de Blasio reiteró esta semana que restricciones similares a las de la primavera podrían llegar a los cinco condados de la ciudad después de Navidad. La capital cerró el sábado con una tasa de positividad del 6,22%, 156 hospitalizaciones y 2.700 contagios.

Mientras tanto, los centros de salud públicos de la ciudad de Nueva York comenzaron a recibir la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer y BioNTech, después de que el estado recibiera 170.000 dosis que serán destinadas en primera instancia a los trabajadores de la primera línea.

Se espera para esta semana la recepción de 346.000 dosis del antídoto de Moderna que ya recibió la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por su sigla en inglés).

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