Alrededor de 26,000 residentes de hogares de ancianos han muerto en medio del COVID-19

Foto: Tera imágenes

De acuerdo con un informe federal publicado ayer, en los últimos meses cerca de 26,000 residentes de hogares de ancianos han muerto y más de 60,000 se infectaron cuando el Coronavirus llegó a su pico más alto

“Estos datos, y los informes en todo el país, muestran claramente que los hogares de ancianos han sido devastados por el virus”, escribieron Seema Verma, administrador de Medicare y Medicaid, y el director de los Centros de Servicios de Medicare (CDC), Robert Redfield.

Los datos publicados por los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid y los Centros de Control y Prevención de Enfermedades encontraron que el virus también infectó a 34,000 empleados y mató a más de 400. Las cifras destacan que solo incluyeron alrededor del 80 por ciento de los 15,400 hogares de ancianos del país en el informe, lo que pronostica el aumento de los números en el futuro.

En ese sentido,  Verma detalló que 1 de cada 4 instalaciones tenía al menos un caso COVID-19, y 1 de cada 5 reportó al menos una muerte por el virus. 

Dentro de esta problemática, la Oficina de Responsabilidad del Gobierno informó que aproximadamente el 40 por ciento de los hogares de ancianos inspeccionados en los últimos dos años fueron citados por problemas con el control y la prevención de infecciones.

Los resultados indican que las pruebas generalizadas ayudarían en gran medida a disminuir la propagación del virus dentro de los hogares de ancianos, aunque el dinero sigue siendo un factor clave para llegar a ese punto, según la industria de hogares de ancianos.

Por esta razón, aunque la primera ola de la pandemia puede estar disminuyendo en gran parte del país, eso no significa que los hogares de ancianos corran menos peligro. Los expertos dicen que en un rebote de virus pueden volver a ser el escenario de escenas trágicas de muerte y desesperación, así como un riesgo para la comunidad en general.

“Lo que está sucediendo en un hogar de ancianos puede ser un barómetro de dónde está el virus”, dijo Tamara Konetzka, profesora de investigación de la Universidad de Chicago, que se especializa en temas de atención a largo plazo.

Por su parte, Terry Fulmer, presidente de la Fundación John A. Hartford, que trabaja para mejorar la atención de los adultos mayores, destacó que, “Este no es un problema de un hogar de ancianos, es un problema del sistema de salud “

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