Agentes federales vuelven a reprimir una protesta racial en Portland

Miles de manifestantes se congregaron esta madrugada frente al tribunal federal en Portland, Oregon, en una nueva protesta contra la violencia policial y fueron reprimidas con gases lacrimógenos por agentes federales.

Durante varias horas los manifestantes protestaron y lanzaron fuegos artificiales, pero alrededor de las 2.30 agentes federales marcharon en fila dispersando con gases lacrimógenos a las personas y extinguieron un incendio en las inmediaciones del Palacio de Justicia.

El Servicio Federal de Protección, que había declarado “ilegal” la reunión, informó que algunos agentes resultaron heridos.

Los nuevos actos de represión ocurrieron pocas horas después de que la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas reclamara que las personas que protestan contra el racismo y los periodistas que cubren la noticia no sean víctima de la “brutalidad policial”.

“Las manifestaciones pacíficas que han tenido lugar en ciudades de EEUU, como Portland, realmente deben poder continuar sin que aquellos que participan en ellas […] corran el riesgo de ser detenidos o arrestados de forma arbitraria, estén sujetos al uso innecesario, desproporcionado o discriminatorio de la fuerza o sufran otras violaciones de sus derechos”, afirmó la titular de la oficina, Elizabeth Throssell, citada por la agencia de noticias Europa Press.

La policía de Portland dijo que mientras dispersaban la manifestación descubrieron a una persona apuñalada, que fue trasladada a un hospital, y que otra fue detenida como sospechosa del apuñalamiento.

Las autoridades estiman que cerca de 3.000 personas se manifestaron desde la medianoche en una convocatoria que atrajo a grupos de trabajadores de la salud, docentes, abogados contra el racismo, entre otros.

En el pico de la protesta, los asistentes hicieron oír sus voces al grito de “Black Lives Matter” y “Feds go Home” (Federales vayan a sus casas), en alusión a los agentes federales desplegados en Portland para dispersar las protestas.

En uno de los momentos más tensos, los manifestantes sacudieron la cerca que rodeaba al Palacio de Justicia y arrojaron objetos, mientras los agentes federales lanzaban gases lacrimógenos y disparaban balas de goma.

El gas lacrimógenos dispersó a muchos manifestantes, pero algunos, con la ayuda de un soplador de hojas, se quedaron en el lugar y dirigieron el gas hacia otro sector. Los agentes federales tenían sus propios sopladores de hojas para contrarrestar.

A medida que el gas se dispersaba, los manifestantes volvían a reagruparse y cantar sus consignas y a sacudir la cerca que los separaba de los uniformados y del edificio de justicia.

Por su parte, los líderes demócratas de Oregon aseguran que la intervención federal ha empeorado la ya crítica situación que se vive en la ciudad desde hace casi dos meses.

El alcalde de Portland, el demócrata Ted Wheeler, quien esta semana se unió a las protestas y sufrió el impacto de los gases lacrimógenos, alertó que la presencia federal está exacerbando una situación tensa.

El secretario interino de Seguridad Nacional, Chad Wolf, acusó a Wheeler de legitimar la criminalidad al unirse a los manifestantes, a quienes Trump ha llamado “anarquistas y agitadores”.

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