20 mil fanáticos de NASCAR presenciaron el evento con más público desde el comienzo de la pandemia

Foto: Jared C. Tilton - NASCAR

La competencia volvió a escuchar los gritos desde las tribunas y dejó como ganador a Chase Elliott, mientras que Clint Bowyer obtuvo los votos para avanzar a la carrera All-Star. 

La serie NASCAR volvió a protagonizar un espectáculo vibrante en la carrera del Bristol Speedway y permitió el ingreso de cerca de 20 mil fanáticos que acompañaron a sus competidores desde las gradas. Se trata del evento con mayor cantidad de público en Estados Unidos desde el cierre por la pandemia. 

El primer premio quedó en manos de Chase Elliott, de la escudería Chevrolet, que lideró 60 de las 140 vueltas de la competencia. Por detrás, el podio fue completado por Kyle Busch, Kevin Harvick, Brad Keselowski y Denny Hamlin, que conformaron los cinco primeros puestos de una carrera que les permitió volver a sentir el reconocimiento de sus seguidores. 

La gran sorpresa se la llevó Clint Bowyer, el piloto del equipo de competición Ford Monster Energy, que obtuvo el voto de los fanáticos y logró meterse en la carrera All-Star de NASCAR a pesar de haber terminado en la 15º posición. 

El espectáculo se llevó a cabo en el autódromo apodado “El último gran coliseo”, que estuvo lejos de ocupar la capacidad máxima de 140.000 personas que albergó en algún momento. Sin datos oficiales, se estima que los espectadores alcanzaron el 21% de la ocupación total, en una competencia que permitió la venta de hasta 30.000 mil entradas. 

Aún con un estadio diezmado, la carrera del Bristol Speedway se convirtió en el evento deportivo más grande desde que cerraron la competencia en marzo. Si bien no contó con el fervor de un autódromo repleto, los gritos desde las tribunas vinieron a llenar un silencio que permaneció durante los últimos cuatro meses. 

Para poder ingresar a la carrera, los fanáticos tuvieron que seguir ciertas normas de seguridad para evitar la propagación del COVID-19, como mantener el distanciamiento social en las tribunas y utilizar máscaras faciales para poder alentar a sus competidores, aunque una vez en sus asientos estaban autorizados a quitarselas.

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